Published On: Sab, Dic 17th, 2016

Opinión: Cuento rojo de Navidad por Charito Rojas

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Cuento rojo de Navidad

“Sin apoyo militar no salimos de esta dictadura ni recuperamos la democracia”. Padre Luis María Ugalde, S.J. (1938- ), teólogo e historiador jesuita venezolano nacido en España, ex rector de la UCAB, Premio Nacional de Periodismo, Individuo de Número de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales.

La misma gente que no pudo convocar un Referendo Revocatorio en 8 meses, porque “ya no hay tiempo este año”, ordena recoger en 72 horas 6.111 millones de billetes de 100 bolívares, equivalentes al 77% del circulante nacional.

¿Una locura? No, qué va! Es el regalo de navidad de estos “grinch” sin Dios ni familia, que año tras año, nos amargan el asueto con medidas locas que nos sacan de quicio y ponen a correr desesperados, en lugar de estar montando nacimientos y pinos. Al finado le encantaba cambiar las reglas Cadivi cuando todavía los venezolanos viajaban en sus vacaciones navideñas al exterior. De repente, encontrabas que la tarjeta no pasaba, que la paridad del dólar viajero había sido cambiada. El galáctico salía a darnos el saludo de navidad anunciando un debito bancario o quitando los dólares electrónicos.

La época navideña ha sido la favorita de los revolucionarios para convulsionar al país con expropiaciones, estatizaciones, inspecciones. Mientras tanto, los mensajes oficiales de obligatoria transmisión por todos los medios, hablan de un país feliz cantando aguinaldos. En estos tiempos, cuando el Nicolás venezolano no es santo, pero sí voluminosamente rojo, una cuña nos enfurece: con fondo de parranda, una niñita ordena “Prendan la luz que es Navidad”, cuando los venezolanos están en nueva temporada de apagones sin programación ni respuestas. Esta gente evidentemente no se ha paseado por las calles venezolanas a oscuras y sin ninguna decoración navideña pues las alcaldías están quebradas (ellas viven de los impuestos de contribuyentes hoy día pasando roncha), poquísimas casa se atrevieron a decorar su frente con motivos navideños.

Esta navidad lo que hay es una mezcla de indignación y ansiedad. Cuatro aumentos de sueldos y salarios mientras se ahorca a los empleadores, la inflación desbocada por unas reglas económicas inestables que producen desconfianza en los mercados, un incremento sustancial de la crisis humanitaria por alimentos y medicinas que es ignorada por el gobierno, crímenes horribles con el hampa de su cuenta. Los movimientos en la política son desesperanzadores: pasamos de un revocatorio a una mesa de diálogo, que hubiese sido excelente aprovechando la mediación del Vaticano, si no se hubiese suspendido la agenda de calle y lucha que exigían los venezolanos para presionar la salida del gobierno, como única vía reconocida por propios y ajenos, para salir de esta crisis monumental.

Mientras Nicolás Maduro, una tragedia histórica que jamás debió llegar a la presidencia de la república, este al frente y apoyado por una cúpula militar que protege su prosperidad y privilegios, Venezuela no saldrá de la crisis. Sentarse en una cadena nacional con su “Yo ordeno” sin ton ni son, dictando medidas irracionales que perjudican cada vez más al país, amparado en cuentos chinos de conspiraciones que no existen sino en su miedo, es el acto de mayor irresponsabilidad visto en nuestra accidentada historia. Ordenó recoger en 72 horas tal cantidad de billetes, un día domingo, con lunes bancario por delante, con escasez de efectivo en los bancos, con los puntos de venta colapsados (registran 11 millones de operaciones diarias en la última semana, cuando lo usual son entre 7 y 8 millones de operaciones diarias), en plena navidad, con los pensionados cobrando, los empleados haciendo efectivo su bono navideño.

Tres días para recoger el billete de más alta denominación, cuando en 2008 cuando el finado también cambio el cono por ese bolívar “fuerte”, se dio un año para ir recogiendo las monedas y billetes anteriores. Pero la sensatez no es una característica de los desesperados. La razón que han dado indigna aún más: el presidente dice que le “quemaron en las manos” con esta medida los billetes a los traficantes de moneda. Reverol, a quien deberían darle el Nobel de Ciencia ficción, dice que “grandes cantidades de dinero han salido a través de las ONG de la oposición pagadas por el Departamento de Estado”.

Cerraron la frontera colombo-venezolana, prohibieron los vuelos privados hasta el 14 de diciembre, según el presidente, ¡para que no traigan la ruma de billetes que tienen en el exterior! no sabemos quiénes. Las mentiras tienen patas cortas y en este caso son totalmente mochas. ¿Quién caraj… quiere tener bolívares, que valen menos que los de monopolio, en el exterior? Cuando la gente saca su dinero, lo saca en dólares pagados a precios de mercado negro. En el primer día de la medida, Reverol dijo que habían incautado en la frontera 104 millones en billetes de 100. Y por esta miserable cantidad ponen el país en zozobra, en colas gigantescas donde vemos a viejitos desesperados con bolsas de su dinerito de la pensión, que sacaron en efectivo debido a la dificultad de los puntos. En el primer día de cambio, las colas han sido brutales, la indignación crece por las palabras del presidente que nuevamente en cadena el día lunes, ha dicho muy sonreído que van a haber “premios, uno, dos, tres premios” a quienes usen las transacciones electrónicas. Como dijo el Cardenal Baltazar Porras: “El gobierno está de espaldas al país”.

Una operación de cambio de cono monetario que en países civilizados se realiza sin colas ni inconvenientes, en plazos de tiempo prudenciales, aquí se ha convertido en un operativo peligroso para todos, con intervención de organismos de seguridad militares, con robos y muertos en las puertas de los bancos, con inmensa inquietud entre los ciudadanos y las empresas. La brutal toma de Kreysel, el mayor fabricante y distribuidor de juguetes del país, y la subsiguiente declaración del presidente y su sonrisita anunciando “Ya los niños tienen su Niño Jesús”, confirma este negro período de un gobierno que no honra sus deudas con el sector privado y se cree propietario de lo que roba. El anuncio de que las transnacionales P & G y Colgate tendrán que dar la mitad de su producción a los CLAP solo significa más escasez para el 83% de los venezolanos sin acceso a esa bolsa de miseria.

A nadie interesa ya ni la mesa de diálogo, ni el juicio político, ni las controversias internas. Paso lo que muchos anunciamos hace meses: los tiempos sociales rebasaron los tiempos políticos. Como dijo Monseñor Diego Padrón: “La opinión pública ya revocó a Maduro”.

Fuente: Atraco al Pueblo

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