Publicado el: Lun, Ago 8th, 2016

El candidato de la oposición, por Armando Durán

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El candidato de la oposición

El jueves, Henry Ramos Allup manifestó a la prensa su intención de ser el candidato presidencial de la oposición. El anuncio destapó una olla que desde hace mucho se calienta en los fogones de la MUD, pero que hasta ahora estaba más bien disimulada tras los velos del cálculo político, la falsa moderación y el expediente táctico de las maniobras por el flanco. El locuaz presidente de la Asamblea Nacional sencillamente ha creído que si en verdad tiene alguna oportunidad de alcanzar esa meta que las circunstancias han colocado por sorpresa en el tramo final de su camino, tenía que aprovechar el momento y precipitar los acontecimientos en su favor.

Eso mismo había hecho en 1979 Jaime Lusinchi, cuando inmediatamente después de la derrota aplastante de su partido en las elecciones municipales de junio sorprendió a medio mundo declarando que él asumía por su cuenta el desafío de ser el campeón del retorno de Acción Democrática al poder. A pesar de la reacción en contra de la misma cúpula del partido que se había opuesto a su candidatura para las elecciones de 1978, encabezada nada menos que por Rómulo Betancourt y Gonzalo Barrios, su audaz jugada le salió redonda: primero, conquistó la candidatura de su partido para las elecciones de 1983 y luego derrotó a Rafael Caldera por un amplísimo margen.

El factor que parece haber impulsado a Ramos Allup a dar este controversial paso ha sido la intensa campaña que inició Henrique Capriles en favor de la opción del referéndum revocatorio, antes de que la MUD decidiera por consenso si era ese o alguno de los otros tres mecanismos que contempla la Constitución el que aplicaría la oposición para  propiciar, democrática, legal y pacíficamente, un cambio de gobierno en un plazo no mayor de 6 meses.

Recuérdese que Capriles, igual que hizo Lusinchi en 1979 y Ramos Allup ahora, con ese anuncio inesperado se le adelantó a sus socios políticos y convirtió la tesis del referéndum revocatorio en poderosísima herramienta electoral de su no declarada campaña por la candidatura presidencial de la oposición, neutralizó a sus adversarios internos identificando el referéndum con su liderazgo personal, los obligó así a respaldarlo aun a regañadientes pues nadie podía rechazar el referéndum, y de este habilidoso modo le sacó ventaja a todos sus posibles rivales y acortó la que todavía le lleva Leopoldo López, a pesar de estar físicamente apartado del quehacer político activo por estar secuestrado en una celda de la prisión militar de Ramo Verde desde febrero de 2014.

Este anuncio de Ramos Allup, sin embargo, abre a su vez nuevas y angustiosas interrogantes. ¿La incipiente confrontación suya con Capriles por la candidatura presidencial de la oposición es un episodio normal del proceso o se corresponde con el muy peligroso dilema existente entre el diálogo que propicia José Luis Rodríguez Zapatero y defiende con ciego ardor y sin condiciones el sector de la oposición más próximo a Ramos Allup, léase Acción Democrática y UNT, y el referéndum revocatorio promovido por Capriles con el respaldo del otro sector de la oposición? Por otra parte, ¿tiene este sordo enfrentamiento algo que ver con el hecho de que a Capriles le interesa que la próxima elección presidencial (si llega a haberla) se celebre cuanto antes, con Ramos Allup sin tiempo para terminar de armar su proyecto, y a quien por esta razón le conviene que  elección, finalmente pospuesto o cancelado el revocatorio y en consecuencia debilitado Capriles, se realice lo más tarde posible, en diciembre de 2019, por ejemplo? ¿Será por eso que Maduro, con inexplicable insistencia, no deja de llamar a Ramos Allup jefe de la oposición? En fin, ¿qué hay detrás de este legítimo pero sin duda prematuro autolanzamiento de la candidatura presidencial de Ramos Allup? Vaya, ¿qué es lo que en verdad se juega estos días cruciales una oposición intoxicada por intereses que poco o nada tienen que ver con las necesidades de los ciudadanos? ¿Qué?

Nota. Como todos los años en agosto, este cronista pone la pluma (es un decir) y la paciencia de sus lectores en reposo. Volveremos a la carga el lunes 6 de septiembre.

Fuente: El Nacional web

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