Publicado el: Dom, May 22nd, 2016

Opinión, El neo-fascismo europeo: una mesa de tres patas – Fernando Mires

fernando mires july

El neo-fascismo europeo: una mesa de tres patas.

El ideario de los fascistas, bajo formas religiosas o laicas, no ha cambiado mucho en sus formas. ¿ Volverán al poder ?

Nada nuevo. Después de una lectura de las 78 páginas del programa del partido Alternativa para Alemania (DfU), aprobado en su primer Congreso (30.04.2016, Stuttgart), no hay una sola idea, un solo párrafo, que permita diferenciarlo del resto de sus equivalentes europeos, como son el Frente Nacional francés, el Fidesz de Hungría, El PiS de Polonia, y otros. No hay duda. Si hay una característica común al neofascismo es su alto grado de homogeneidad.

Los nuevos partidos no parecen diferenciarse demasiado del que fuera el fascismo clásico del siglo XX, cuyos programas también eran similares entre sí. Y al igual que en el caso de sus predecesores, llama la atención la dudosa virtud de presentar problemas complejos como resultado de causas simples a las que ofrecen soluciones aún más simples. Pues si dejamos de lado la ampulosa retórica, el programa de AfD reposa sobre una mesa de tres patas

  • El abandono del Euro
  • La demolición de la Unión Europea
  • La lucha contra la denominada “islamización de Europa”.

El abandono del Euro, visto desde una racionalidad económica es aberración. Si tuviera éxito llevaría a la rehabilitación del dólar como moneda internacional (norteamericanización simbólica de la economía de la que tales partidos dicen renegar en su oposición abierta al TLC). Hay que concluir entonces que las propuestas de AfD obedecen a razones no lógicas sino más bien ideo-lógicas.

Por una parte, la mayoría de los partidos neofascistas nacieron como resultado de una protesta conservadora y regionalista, incluso romántica, en contra de una moneda única. Es, si así se quiere, su marca de origen. Por otra, el retorno del nacionalismo monetario es la vía que lleva al segundo tema del programa: la demolición de la UE.

La guerra declarada a la UE tampoco obedece a una lógica económica aunque nos sea así presentada. “La dictadura de la UE” (para usar la expresión de los ultra-nacionalistas británicos del UKIP) es solo el imaginario destinado a afirmar una arcaica reivindicación histórica: la reconstrucción del estado nacional decimonónico: militarista, nacionalista y, en algunos casos, confesional. Ahí justamente nace una extraña paradoja.

Mientras la UE agrupa a estados con diferentes formatos políticos, la lucha en contra de la UE agrupa a partidos y movimientos portadores de una ideología única y excluyente. Es decir, en nombre de la diversidad nacional, los neo-fascistas impulsan la homogenización ideológica de Europa: una nueva alianza inter-europea más programática y unitaria que la representada por la extremadamente burocrática (y políticamente inoperante) UE.

Esa nueva alianza tomaría forma en la lucha común por una Europa radicalmente opuesta a la islamización del continente cuyos supuestos portadores son los refugiados de las guerras que azotan el medio Oriente.

Las olas migratorias han llegado a ser para los partidos neofascistas europeos, al igual que su oposición a la UE, un factor útil para la formación de una identidad simbólica común. El fantasma de una Europa sometida al Islam sería, por lo mismo, el imaginario destinado a impulsar el retorno del Estado confesional pre-moderno y por ende, la abolición –en nombre de una supuesta cruzada anti-islámica- de una de las más caras conquistas de la Ilustración: la libertad de culto.

Definitivamente, nada nuevo. El ideario de los fascistas, bajo formas religiosas o laicas, no ha cambiado mucho en sus formas. ¿Volverán al poder? Pregunta tal vez retórica: ya lo están alcanzado.

Fuente: Tal Cual digital

 

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