Publicado el: Vie, May 17th, 2013

¿Para qué sirven los militares?

  Costa Rica decidió abolir al ejército en 1948

 

Por: José Domingo Blanco

 

Las respuestas a la pregunta con la que hoy abro este debate pueden ser muy variadas. Habrá quienes respondan que los militares sirven para defender la soberanía de la nación; cosa que no es falsa. Otros, podrían decir que son los encargados de combatir en las guerras; guerras que, gracias a Dios, en décadas no se han presentado. Quizá haya quien recuerde que, incluso, en los albores del gobierno del difunto presidente, allá en el año del Plan Bolívar 2000, las Fuerzas Armadas servían para vender pollos y refaccionar escuelas. El asunto es que, como dan para mucho, hemos visto a los militares en los últimos tiempos asignados a tareas para las cuales no han sido entrenados.

Me imagino que esa misma pregunta se la habrán hecho en Costa Rica; y por alguna razón que desconozco, ese país decidió abolir al ejército en 1948. Y pareciera que ni falta le ha hecho puesto que hoy en día es, además de un país sin militares, la sede de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos.

Aquí, no sólo se han destinado más recursos para el aprovisionamiento de armas, tanques, aviones y cañones –la FANB está armada hasta los dientes, como decimos en criollo –, sino que además hemos visto cómo el alto mando militar se ha dado a la tarea de realizar proclamas en las que, sin pruritos, manifiestan su “sumisión” al régimen. Vociferan su apego incondicional al proyecto Socialista del Siglo XXI, hablan de su rodilla en tierra y hasta hacen proselitismo político, algo que está en contra de la Carta Magna.

Ahora, la FANB vuelve a ser noticia; porque –¡otra vez! – le asignan una tarea para la cual no ha sido entrenada: El Plan Patria Segura. En un “nuevo” intento por emprender acciones que erradiquen el flagelo de la inseguridad (bueno, “nuevo” es un eufemismo porque este es el plan 21 que intentan poner en marcha en los 14 años que llevan en el poder) sacaron a los contingentes militares para que resguarden a la ciudadanía.

Pero no sólo los sacan a la calle a asumir una misión para la que, salvo la Guardia Nacional, no están preparados. Encima, los traen de otros estados del país para esparcirlos, en principio, por cinco parroquias caraqueñas. El efecto de estas medidas, como es de esperarse de estos planes improvisados que atacan el problema mas no la raíz del mismo, se reflejará en la reducción del índice de criminalidad; pero, por muy poco tiempo porque, tal como destacaba Fermín Mármol García en una entrevista que tuve la oportunidad de hacerle recientemente, “las bandas organizadas, también leen prensa, escuchan radio y miran televisión; por lo tanto, lo que harán es cambiar sus horarios para delinquir”.

A la par del anuncio y puesta en marcha del Plan Patria Segura, Nicolás anuncia un aumento salarial superior al 40% para los sargentos, tenientes y capitanes; así como la modificación del plazo de 4 a 7 años para los créditos de vehículos y un incremento en la cobertura de la póliza de vida. ¡Qué casualidad que sean estos mandos los que reciben beneficios! La noticia me hizo recordar una máxima de ese viejo zorro, Rómulo Betancourt, quien decía que para que los militares no se metieran nunca en política ni intentaran dar un golpe de Estado, era importante tenerlos bien contentos y bien pagados.

Recuerdo una oportunidad en la que me tocó entrevistar a un general retirado, en el año 2000, a propósito de la militarización que era evidente y se avecinaba en el país. Cuando se apagaron los micrófonos, off the record me dijo: “no entiendo por qué ustedes los civiles colocan un loco en la Presidencia de la República, y después quieren que nosotros los militares se los quitemos de encima; ¡cálense su loco, que ustedes fueron quienes lo pusieron allí!”.

El problema de la inseguridad no se va a resolver sacando a los militares a la calle. Es un problema estructural. Hay que resolver una serie de factores que tienen que ver con la convivencia civil. Hasta que no se arregle el problema de la impunidad, no se va a resolver el problema del hampa; hasta que no se arregle la situación carcelaria, no se va a resolver el problema del hampa; hasta que no se arregle el problema de los tribunales de justicia, no se va a resolver el problema del hampa. Hasta que se no elimine de raíz el problema del tráfico de armas, el tráfico de drogas, no se va a resolver el problema del hampa. Todo está estrechamente vinculado: una cosa lleva a la otra y sacando a los militares a la calle no se soluciona.

No tengo nada contra los planes que garanticen la seguridad. Sólo los invito a revisar el artículo 332 de la Constitución Nacional que, palabras más, palabras menos, destaca el carácter civil de los organismos encargados del resguardo y protección de la ciudadanía.

Un humorista escribió en 1946 que, “lo más digno de respeto de la carrera militar es la disciplina, y al mismo tiempo lo más lamentable de ella”. Yo agregaría “obedecer órdenes”, porque de eso también saben ¡y mucho!

El Universal

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Displaying 1 Comments
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  1. casinew dice:

    los militares sirven pa´que se los coma la Quinta paila!

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