Publicado el: Vie, Nov 8th, 2013

¿Paz armada en Centroamérica?

Honduras ve una amenaza en la compra de aviones de guerra por El Salvador

Tegucigalpa considera que el Gobierno de San Salvador pretende establecer una “paz armada” en el disputado Golfo de Fonseca

 

 

 

El anuncio hecho por El Salvador de la compra de 10 aviones de combate usados A-37 a Chile ha provocado la inmediata reacción de Honduras. El Gobierno de Tegucigalpa advirtió que la adquisición responde a la “pretensión” salvadoreña de establecer “una paz armada” con un “hipotético escenario bélico” en la zona por el litigio territorial que Tegucigalpa y San Salvador mantienen sobre la diminuta isla de Conejo. El islote, de 0,5 kilómetros cuadrados, se encuentra en el golfo de Fonseca, sobre el litoral Pacífico.

La secretaria hondureña de Relaciones Exteriores, Mireya Agüero, declaró este jueves a la emisora HRN de Tegucigalpa que “efectivamente (en) estos movimientos armamentistas está la posibilidad de querer crear un escenario bélico e hipotético en el Golfo”. Para ella, esto podría “entorpecer” la posibilidad de resolver la delimitación en esa área.

En un comunicado posterior, el Gobierno de Honduras informó que “fiel a su tradición pacifista, observa con preocupación que a la propuesta de una zona de paz, seguridad y desarrollo integral mediante una administración conjunta de la Bahía de Fonseca se contraponga la pretensión de una paz armada, contraria a los acuerdos de integración regional que rompe el balance de las fuerzas militares”.

Agüero aseguró – citada por el diario La Tribuna de Tegucigalpa – que el caso “lo hemos analizado como una abierta amenaza para la implementación” de una sentencia dictada en septiembre de 1992 por la Corte Internacional de Justicia (CIJ), en La Haya, acerca de la delimitación en Fonseca. “Los problemas que surgen en el Golfo son por la falta de delimitación de nuestras respectivas proyecciones en el océano Pacífico”, adujo.

Al anunciar el despliegue de una ofensiva diplomática en el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas, en Nueva York, y en la Organización de Estados Americanos, en Washington, para plantear el caso a la comunidad internacional, el Gobierno recordó que “Honduras ya no tiene conflicto” con El Salvador y que “confía en que las relaciones entre los dos Estados se mantendrán dentro del respeto recíproco de sus respectivas soberanías”.

Bajo dominio de Honduras, El Salvador y Nicaragua y con una extensión de 3.200 kilómetros cuadrados y 32 islas e islotes, el Golfo resurgió en 2012 como punto frecuente de pugnas territoriales en Centroamérica. En una sentencia de 1992, la CIJ ratificó la soberanía hondureña en La Isla del Tigre y la salvadoreña en las islas Meanguera y Meanguerita, aunque la posesión de Conejo—de apenas 50 hectáreas—sigue generando disputas entre El Salvador y Honduras, que la reclaman como parte de su territorio.

Agüero ratificó que Conejo es de Honduras, por lo cual está ocupada por tropas hondureñas. La cancillería salvadoreña ha alegado, por su parte, que en la sentencia de la CIJ nunca “se cuestionó” la soberanía de El Salvador en esa isla ni su pertenencia a su territorio.

El presidente de Honduras, Porfirio Lobo, convocó este miércoles una reunión del Consejo de Seguridad y Defensa para analizar la compra de los aviones de su vecino y los “movimientos armamentistas” en El Salvador, así como el veredicto de la CIJ y los espacios marítimos en Fonseca, según las autoridades hondureñas.

En noviembre de 2012, el gobernante hondureño advirtió que “hay fuerzas” de Honduras y de El Salvador a las que “les gustaría generar un conflicto” por Conejo y que “lo menos que ocupa Centroamérica ahorita es un conflicto”. Ambos países se enfrentaron, en junio de 1969 y durante 100 horas en la llamada Guerra del Fútbol – por una serie de pleitos migratorios y de tensiones en su frontera- y firmaron la paz en 1980, aunque la delimitación final de los límites se registró en el fallo de la CIJ de 1992.

En una operación que Lobo relaciona con la controversia territorial, El Salvador y Chile firmaron el pasado 31 de octubre un contrato por 8,5 millones de dólares para adquirir un lote de 10 aeronaves usadas A37. Sin éxito, EL PAÍS intentó obtener una respuesta de la cancillería salvadoreña al comunicado de Honduras, aunque algunos medios de esa nación publicaron que el Gobierno de El Salvador negó la relación entre la compra de los aviones con el conflicto territorial.

La controversia sobre Conejo se agravó en septiembre de este año, cuando Honduras realizó en esa isla un acto para celebrar el 192 aniversario de la independencia de España y El Salvador respondió con una nota de protesta ante la cancillería de Tegucigalpa. El Golfo es foco de frecuentes roces, ya que pescadores salvadoreños y nicaragüenses denuncian hostilidad de militares hondureños y pescadores hondureños acusan de acoso a tropas nicaragüenses y salvadoreñas.

El Paìs

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