Publicado el: Lun, Nov 16th, 2015

Pedro Carmona califica el 11A como una oportunidad perdida

pedro carmona jurando
Entrevista de El Nuevo Herald a Pedro Carmona
Pedro Carmona: ‘Los Castro se han apoderado estratégicamente de Venezuela’
El empresario, exiliado en Colombia, calificó el 11A como una oportunidad perdida
Carmona Estanga, entonces líder de Fedecámaras, fue presidente de facto de Venezuela durante 48 horas
Ha sufrido persecución y amenazas

En la memoria de los venezolanos y los no venezolanos permanece intacto el recuerdo del 11 de abril de 2002 (11A), cuando una marcha masiva convocada por la oposición venezolana pedía la salida de Hugo Chávez del Palacio de Miraflores. La protesta terminó en enfrentamientos entre simpatizantes del entonces mandatario y miembros de la oposición, lo que desencadenó en la muerte de unas 20 personas.

El paro, que se inició el 9 de abril, fue liderado por la Confederación Venezolana de Trabajadores (CTV) y apoyado por Fedecámaras (Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela).

El empresario venezolano Pedro Carmona actualmente es el director del Instituto de Hidrocarburos, Minas y Energía de la Universidad Sergio Arboleda, en Bogotá.

Los hechos ocurridos durante el 11 A provocaron la renuncia de Chávez, y Pedro Carmona Estanga, quien para ese entonces fungía como presidente de Fedecámaras, asumió como presidente de facto de Venezuela durante 48 horas, luego de participar con generales y civiles en el golpe de estado contra Chávez. El 14 de abril, Chávez volvió al poder como consecuencia de las presiones de los simpatizantes y de organismos internacionales.

Carmona, quien ya lleva 13 años como asilado en Colombia, cita los hechos del 11 A como una oportunidad perdida, en la que no solo él sino muchos actores civiles y militares tuvieron omisiones que determinaron el retorno de Chávez al poder, “sin subestimar la acción externa de Fidel Castro, que intervino para salvar el régimen”, expresa el ex presidente número 49 en la historia de la República Bolivariana de Venezuela.

Para el hombre que puso a temblar al difunto Chávez era obvio que además del tema ideológico, la crisis tocaba la supervivencia del régimen de los hermanos Castro.

Hoy, el venezolano que está dedicado a la vida académica dice que Colombia lo recibió con generosidad, pero los tiempos de exilio lo obligaron al abandono de las actividades empresariales y gremiales, así como asumir una vida austera.

“Deseo morir en mi tierra, a la que me unen mucho amor y siglos de ancestros, pero cuando el país esté liberado de la opresión”, dice Carmona, quien actualmente es el director del Instituto de Hidrocarburos, Minas y Energía de la Universidad Sergio Arboleda, en Bogotá.

El caos económico y la inseguridad aparecen entre los puntos más críticos que sufre Venezuela, asegura Carmona, que agrega que “sin embargo, el principal problema de su país es la siembra de odios y luchas de clases, donde no existían”.

¿Qué tanto cambió su vida luego del exilio?

Colombia me ha acogido con calidez y generosidad, y me siento enraizado en este hermoso país. No obstante, los tiempos de exilio implican cambios de vida: el abandono de las actividades empresariales y gremiales, asumir una vida austera, limitación en la comunicación con los medios de comunicación locales por respeto al país anfitrión, y la natural nostalgia por el alejamiento de los seres queridos, en especial de mi hijo y nietos, a quienes tanto extraño. Las autoridades venezolanas ignoran la solicitud de documentos de identidad y pasaportes de quienes nos encontramos exiliados, contrariando derechos constitucionales elementales de los venezolanos, lo que nos convierte en apátridas por voluntad del caudillismo imperante.

¿Lleva 13 años en el exilio, cómo se siente? ¿Quiere morir en Venezuela?

Con esperanzas de que la larga noche por la cual atraviesa Venezuela, llena de penurias, destrucción económica e institucional, arbitrariedades y restricción a las libertades, dé pronto paso a un nuevo amanecer. Deseo morir en mi tierra, a la cual me unen mucho amor y siglos de ancestros, pero ello cuando el país esté liberado de la opresión.

En la memoria de los venezolanos y de los no venezolanos permanece el recuerdo del 11 de abril de 2002. ¿Qué pasó realmente durante la huelga que convocó Fedecámaras y la CTV?

Es tiempo de mirar al presente y al futuro, más que al pasado. El paro del 9 de abril fue convocado por la Confederación Venezolana de Trabajadores (CTV), acompañado por Fedecámaras por determinación de sus órganos de decisión. En medio de una profunda crisis política, la decisión del presidente Chávez de reprimir la masiva marcha cívica y pacífica del 11A, motivó desacatos en sectores de la Fuerza Armada, que condujeron a la renuncia anunciada del presidente Chávez y a los hechos conocidos, que configuraron un verdadero ‘tsunami’ político. Fue una oportunidad perdida, cuyo objetivo único era llamar a elecciones limpias en tan solo semanas, en circunstancias muy complejas en que no solo mi persona sino muchos actores civiles y militares, tuvimos omisiones o percepciones que determinaron el retorno de Chávez al poder, ello sin subestimar la acción externa, ya que Fidel Castro intervino personalmente para salvar al régimen, para lo cual se comunicó persistentemente con varios generales y altos oficiales, conminándolos a restituir a Chávez al poder. Era obvio que además del tema ideológico, la crisis tocaba la supervivencia del régimen de los hermanos Castro.

¿Qué papel juega Cuba desde que Hugo Chávez asumió la Presidencia de Venezuela?

Venezuela ha estado subordinada al régimen cubano desde que Chávez llegó al poder. No hay que olvidar que hábilmente, desde el año 1994, cuando Chávez salió de prisión por las intentonas golpistas contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez, Fidel Castro se convirtió en su mentor político y padre putativo, penetrando profundamente su alma y voluntad. Ello le ha permitido al régimen de los Castro apoderarse estratégicamente del país, e incluso imponer al sucesor del difunto presidente, es decir, han buscado en Maduro la opción más conveniente a sus intereses y objetivos.

Según analistas, la economía venezolana está en recesión, la inflación supera el 100 por ciento y hay afectaciones por la caída del precio del petróleo. ¿Qué espera a la economía venezolana?

Haber llevado a Venezuela, un país rico en recursos y oportunidades, a una situación de bancarrota, será un caso que la historia analice como una hazaña sin parangón. El Socialismo del Siglo XXI ha fracasado estruendosamente, aunque traten siempre de endilgar la culpa a terceros. Según numerosos análisis, Venezuela es hoy una de las 10 economías de peor desempeño del mundo. La inflación será nuevamente este año la mayor del planeta, cercana al 200 por ciento, en detrimento del poder adquisitivo y la calidad de vida de los ciudadanos. Las distorsiones cambiarias, los irracionales subsidios, regalos al exterior con fines políticos, la destrucción del aparato productivo, y la malversación de recursos, generan un déficit insostenible que obliga al Banco Central a emitir dinero inorgánico para financiar el gasto público y a PDVSA, alimentando el fuego inflacionario que devora a la nación. Y como si fuera poco, Venezuela se encuentra actualmente en la retaguardia del índice mundial de competitividad, en la posición 132 de 140 países analizados, junto a los más atrasados del planeta, lo cual es injustificable. Las medidas recientes anunciadas por el gobierno persisten obcecadamente en los mismos errores, de un rígido control de cambios con paridades múltiples, control de precios, y persecución a los empresarios, lo cual sin duda agravará la crisis imperante.

¿Cuáles son los problemas más graves que afronta Venezuela?

El principal problema es la siembra de fracturas, odios y luchas de clases donde no existían. Además, la quiebra moral, la violencia, el irrespeto como norma de conducta, la corrupción, el abuso de poder, la anarquía y la destrucción institucional del país. Pese a que el caos económico es uno de los puntos más vulnerables, la inseguridad personal afecta la psiquis y ánimo de los venezolanos, lo que los lleva al éxodo. En efecto, Venezuela es hoy uno de los países más inseguros del mundo. La impunidad de los “malandros” y la complicidad del gobierno con los grupos paramilitares denominados “colectivos”, armados y financiados por el gobierno para que lo defiendan, resquebrajan el orden institucional y el principio del uso privativo de armas de guerra por parte del estamento militar. La politización de la Fuerza Armada, y su conversión en un partido político armado al servicio de una causa política, representa una aberrante violación a la Constitución Nacional.

¿Ha tenido problemas de persecución o amenazas, durante su exilio?

He sufrido seguimientos, amenazas en declaraciones dadas en vida por Chávez, intentos fallidos para que se me revocara el asilo político, manejos para distorsionar los hechos del 11A, y manipulaciones para descalificarme, y hasta la negación de un pasaporte. Pero me siento tranquilo. He sido prudente. Nunca he declarado a los medios colombianos pese a su insistencia, y no ejerzo activismos políticos.

¿Qué políticas hubiese implementado su gobierno, si hubiese permanecido en el poder?

No existía otro objetivo en el gobierno provisional, cuya presidencia no busqué, que llamar a elecciones limpias para la relegitimación de los poderes públicos, una en 90 días para el Poder Legislativo, y otra en 180 días para Presidente, todo ello bajo la supervisión internacional de la OEA, bajo el compromiso de restablecer plenamente el orden constitucional, y sin que de manera expresa, pudiera yo aspirar luego a ningún cargo de elección popular. No se trataba en esos momentos cruciales de preciosismos jurídicos como algunos lo asumieron, sino de una crisis política que pasaría por un brevísimo período de facto, con el firme compromiso de restablecer rápida y plenamente el orden constitucional, ya conculcado seriamente por el régimen chavista. Con un gobierno de orientación democrática en Venezuela, el rumbo del país habría sido otro, y Venezuela estaría a la vanguardia de América Latina, y no en la triste situación en la cual se encuentra.

LAS AUTORIDADES VENEZOLANAS IGNORAN LA SOLICITUD DE DOCUMENTOS DE IDENTIDAD Y PASAPORTES DE QUIENES NOS ENCONTRAMOS EXILIADOS, CONTRARIANDO DERECHOS CONSTITUCIONALES ELEMENTALES, LO QUE NOS CONVIERTE EN APÁTRIDAS POR VOLUNTAD DEL CAUDILLISMO IMPERANTE
Pedro Carmona, ex presidente de Venezuela

El régimen de Chávez y Maduro ha sido calificado de muchas formas, desde autoritario hasta populista, ¿qué categoría le daría?

Régimen totalitario. Su objetivo ha sido demoler la democracia, abolir el sistema republicano de gobierno implantando un sistema castrocomunista, crear un “hombre nuevo” ideologizado hasta los tuétanos, y modificar la historia patria a su conveniencia, sin tolerancia al libre juego de las ideas, y bajo una hegemonía informativa del Estado. La persecución política contra la oposición ha llevado a la inhabilitación o encarcelamiento de líderes políticos y de numerosos dirigentes juveniles, o a la prohibición de salida del país de otros, bajo la premisa de que no hay disidentes sino enemigos políticos a los cuales hay que destruir. El colmo es la reciente persecución contra el empresario Lorenzo Mendoza, presidente de Polar, pues en un régimen estatista no se perdona que exista una empresa privada exitosa y generadora de riqueza. Ni siquiera se analiza el modelo de China o Vietnam, que sin una apertura política relevante, propician la inversión extranjera y la economía de mercado.

¿Cómo percibe la labor de los medios de comunicación en Venezuela?

Es terrible. El cierre de medios, la adquisición del gobierno de canales, periódicos y emisoras de radio, la fundación de otros nuevos, las presiones hacia la autocensura, y la negación de divisas para la importación de papel para los pocos periódicos independientes que quedan, ha llevado a un “black out” informativo, y al manejo de la pauta informativa del Estado en función de sus intereses políticos. Los organismos de DDHH han emitido numerosos pronunciamientos o sentencias que son olímpicamente desconocidos, ello bajo un cómplice silencio de los gobiernos de la región.

Entre las razones que se dan para el cierre de la frontera colombovenezolana está la presencia de paramilitares colombianos y el contrabando ¿Cómo ve el tema?

Ha habido un manejo impropio en el respeto debido y el derecho humanitario de los habitantes de esa extensa y viva frontera binacional. La crisis fronteriza ha tenido como motivación tender una cortina de humo sobre los graves problemas que vive el país. Además, se ha ensayado el estado de excepción como un medio para influir sobre los comicios parlamentarios del próximo 6 de diciembre, en el cual todas las encuestas muestran que el régimen perdería la mayoría. La extensión por dos meses más del cierre de la frontera, decidida por Maduro recientemente, así lo confirma. La frontera tiene graves problemas de seguridad, narcotráfico y contrabando, algunos originados en el olvido de las capitales hacia dichas regiones bajo una visión centralista, pero además porque el diálogo bilateral se ha visto alterado, no ha tomado en cuenta a las sociedades de esas zonas de tan alto nivel de interdependencia, que las convierten en regiones transfronterizas. Lo que se impone es reabrir la frontera, activar las comisiones bilaterales fronterizas, mejorar la comunicación entre las fuerzas de seguridad de ambos países, atacar los problemas estructurales y perentorios de dichas regiones, y tomar en cuenta a sus pobladores, sin hacerlos sufrir injustificadamente bajo un estilo recurrente de crisis, soluciones y abrazos, que son causa de grandes traumas en pueblos hermanados cultural, social y antropológicamente.

¿Cómo ve el futuro político en Venezuela, teniendo en cuenta que se avecinan las elecciones parlamentarias?

Es un hecho que han modificado los circuitos electorales para minimizar el poder electoral de los Estados más poblados, en beneficio de los menos poblados que son controlados por el oficialismo. Y, de otra parte, es un hecho visible el uso ventajista de los recursos y la maquinaria del Estado en favor del partido de gobierno, además de un árbitro (CNE) que es militante del partido de gobierno, máquinas dudosas, auditorías manipuladas, un Registro Electoral Permanente o padrón electoral al cual no tiene acceso la oposición, es decir una caja negra, y la negativa de que haya observación internacional independiente. Todo ello no ofrece garantía alguna de transparencia electoral. Con todo, si la oposición y los descontentos salen masivamente a votar, será difícil que el fraude pueda impedir la obtención de al menos una mayoría simple en la Asamblea Nacional, pero jamás permitirán que obtenga una mayoría
calificada.

El Nuevo Herald

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