Published On: mar, Jun 10th, 2014

Pedro Mario Burelli devela el complot del gobierno en su contra

Pedro Mario Burelli, ex director de PDVSA en gobiernos anteriores a los del Socialismo del Siglo XXI,  ha desatado una singular polémica al exponer el montaje de varios emails por los cuales el aparato político del PSUV intento develar un complot para realizar un magnicidio contra Nicolás Maduro. En una entrevista para CNN con Fernando del Rincón, Burelli hizo una detallada y contundente exposición de las razones por las cuales se evidencia un artificio para presentarlo como un sedicente magnicida.

-«Los emails que me asignan son forjados y lo demostraré»

-«Rodríguez ignora que la evidencia para probar la autoría de un email es el encabezamiento”

– «Yo diré con quien hablo cuando el señor Rafael Ramírez explique quiénes son sus testaferros»

En entrevista para el diario El Universal, Pedro Mario Burelli, ex director externo de PDVSA, quien vive en los Estados Unidos desde hace más de una década, advierte que no asistirá a la citación que le hizo, para hoy, la Fiscalía General de la República. Burelli tendría que declarar, en calidad de testigo, en torno al supuesto plan de magnicidio contra el presidente Nicolás Maduro, denunciado por éste y por el alcalde Jorge Rodríguez. Dice, también, no haber recibido oficialmente la solicitud de comparecencia y que los supuestos emails que lo involucrarían en la conjura son producto de un forjamiento.

¿Por qué dices que son falsos los emails que el alcalde Jorge Rodríguez le atribuye? -La primera razón es porque no los escribí. La segunda, por la forma en que los presentaron. Es obvio que no estaban en posesión de la huella digital o encabezamiento de esos correos. En apariencia es fácil forjar un correo, pero es imposible forjarlo en cuanto al registro que deja al pasar del remitente al destinatario. Todos los correos que mostraron son de cuentas cuyo proveedor es Google. Estamos siguiendo el procedimiento establecido, con mi abogado, a fin de conseguir los recaudos técnicos y luego la certificación que demostrará cómo todo esto se montó sobre la base de correos forjados.

-Cuando tengas esas evidencias, ¿qué piensas hacer con ellas? -En la medida en que este tema abra una serie de repercusiones legales, como, por ejemplo, la difamación, todo el mundo podrá analizar la certificación técnica contra lo que ha presentado el Gobierno. Yo no tendría que demostrar que esos emails son forjados porque son ellos quienes deben probar la legitimidad de su denuncia. Pero como sé que no lo van a hacer y debo preservar, tanto mi reputación como la de otras personas que han involucrado en esta farsa, nos toca, a los inocentes, mostrar que nuestros acusadores son los culpables.

-¿De qué sirve la mera demostración si no se aplica la ley a lo que, en caso de mostrarse, sería un delito? -Entre las muchas razones que pueda haber para esta farsa, era claro que pretendían distraer la atención sobre la aplicación de sanciones, en EEUU, a ciertas figuras del régimen. Si esto era así, en el proceso de hacerlo, probablemente han burlado las leyes del país al que acusan de no tener jurisdicción para sancionarlos. La embajada venezolana en Washington hizo circular los emails forjados, con muy mala traducción, por cierto, a través de un panfleto, con la intención de convencer, a ciertos círculos, de que había un intento de asesinato. Por tanto han publicado, en territorio de EEUU, documentos forjados y eso constituye un delito.

-Involucran al embajador de EEUU en Colombia. -El presidente Maduro dijo que este caso es el más importante que han investigado, con la mayor cantidad de evidencias y si pretenden involucrar a EEUU en el tema éstos deberán decidir la conducta a asumir ante las denuncias. Ellos verán hasta dónde pretenden llevar el conflicto con EEUU porque, al mismo tiempo, expresan su deseo de mantener magníficas relaciones.

-En todo caso, parecen dispuestos a llegar hasta las últimas consecuencias con los citados a la Fiscalía. -Hay todo tipo de razones que pueden estar detrás de esta farsa. Yo me imagino muchas, aunque ignoro el orden de prelación establecido. Ignoro si priorizan la necesidad de tapar el ruido que iba a hacer la votación de las sanciones contra funcionarios venezolanos por violación de DDHH. También puede ser la necesidad de castigar a quienes han sido indoblegables a la hora de explicarle al mundo lo que está ocurriendo en el país. No sé, tampoco, si María Corina es su principal obsesión. De manera que hay muchas razones y, eventualmente, podrían ser todas juntas las que expliquen una especie de último acto de desesperación en el cual un psiquiatra (que parece más loco que psiquiatra) los lanza a la nada, sobre la base de unos correos falseados, quedando, así, enredados en su propia madeja. Demostración de que ya perdieron el sentido de la realidad.

-¿Si se demuestra que mienten, en este caso, no cabría suponer que lo han hechos en otros similares? -Lo interesante, en este caso, es que demuestran su ignorancia al forjar correos electrónicos. Por eso le pregunto a Nicolás Maduro lo siguiente: ¿Será que Cilia (Flores) y Tareck (El Aisami) no saben que forjar un correo de email tiene más graves consecuencias que hacer lo mismo con uno de cantv.net? Estamos llegando a un nivel de locura tal que uno se asusta cuando quien manejó procesos electorales hiperelectrónicos (Jorge Rodríguez), que además de cuestionados costaron millones de dólares, ignore cómo la evidencia válida, para demostrar que alguien es responsable de un correo, no es un simple «copiar y pegar», sino el encabezamiento. Pero sí hacen pública (violando las normas) la denuncia y al mismo tiempo no muestran las pruebas reales. Así, nos someten al escarnio público con unos correos forjados cuyo respaldos, claves para demostrar la veracidad de la denuncia, no aparecen por ninguna parte. Entonces me dicen, «señor Burelli, véngase para acá y en la Fiscalía nosotros se lo mostramos». Y yo le respondo: «No señor, los espero en Google y una vez allí exijan ustedes la certificación».

-El hecho de que los emails sean falsos no quiere decir, que ustedes no conspiren. -Yo no estoy conspirando para asesinar al presidente de Venezuela, por más ilegítimo que sea. Tampoco conspiro para que haya un golpe de Estado. No tengo contacto con ningún militar activo. Y en cuanto a la gente con la que me comunico, tampoco. Ahora, que nos sentimos, como todos los venezolanos, aterrados y preocupados por el destino del país y consternados por la impunidad, sí. Que lo denunciamos a donde vamos, sí. Que tenemos amigos y acceso a muchos lugares y les contamos lo que está pasando, sí. Eso no es conspirar.

¿Quiénes son esos personajes y/o instituciones? -Yo diré con quien hablo en el mundo cuando el señor (Rafael) Ramírez cuente quiénes son sus testaferros. Yo explicaré sobre mis reuniones con el Departamento de Estado en el momento en que el señor Maduro aclare cuál es su relación con el Gobierno de Cuba.

Los que deben salir de la unidad

-¿No es legítimo conspirar cuando lo haces contra un gobierno no democrático?

-La Constitución (promovida por golpistas) dejó muchas avenidas y es rica en salidas. Por eso es fácil hacer planteamientos en sintonía con ella. Pero la oposición no tiene un problema de táctica sino de diagnóstico.

-¿Puede explicarse? -Estamos quienes creemos vivir en dictadura y hay quienes creen tenemos una democracia ineficiente, corrupta, retrechera, a la cubana que vamos a sacar con unos cuantos voticos. Esa diferencia es lo más grave de la oposición porque de allí deriva la diferencia táctica. Así, nos encontramos con quienes actúan en complicidad con el Gobierno. Pero también están los discretos, quienes dicen avanzar por un camino y lo hacen por otro. Aparecen, luego, los sometidos al chantaje, con el consiguiente miedo y el silencio porque ese temor se mezcla con intereses turbios, bastante dinero, mucha impunidad y gente que ha llegado a un acomodo con el Gobierno. Por eso, en la oposición hemos hecho de la unidad una religión, cuando debemos hacer un credo de los principios. Tenemos que actuar amarrados a esos principios. Pero si hay sectores que se dicen opositores al régimen, pero no los comparten, está bien que se queden por fuera. No es unirnos quienes estamos contra el Gobierno, sino unirnos todos aquellos dispuestos a recuperar valores fundamentales de la democracia.

-Con gente de oposición ligada al Gobierno eso no es posible. –No puede ser que se haya bajado tanto el listón en la oposición, al punto que la unidad sea por rechazo al Gobierno. Hay que unir al país porque quienes quieren un cambio son más del 80%. No es unir partidos o figuras políticas, repudiadas por el país y que no representan a nadie. El pueblo, sumamente intuitivo, observa allí algo raro. Esta unidad que tenemos ahora es menos significativa que las anteriores.

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Displaying 1 Comments
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  1. Ana Colmenares dice:

    BRAVO!

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