Published On: mié, Ene 30th, 2019

Pedro Sánchez reconocerá a Juan Guaidó para que pilote “la transición” en Venezuela


Un grupo de trabajo de la UE le asesorará en la celebración de elecciones, mientras el Parlamento Europeo se adelanta a los estados miembros al respaldar hoy al presidente de la Asamblea Nacional venezolana

El Gobierno de Pedro Sánchez trabaja ya en ayudar al líder venezolano Juan Guaidó en la tarea de convocar elecciones y pilotar la transición en el país con la constitución de un Grupo Internacional de Contacto, que incluirá a países europeos e iberoamericanos. Pedro Sánchez está aprovechando su gira de tres días por República Dominicana y México para sumar respaldos a esta iniciativa, que será alumbrada oficialmente hoy por la UE y que está impulsando la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini.

Europa propondrá hoy su constitución y, una vez que entre en funcionamiento, su objetivo, según fuentes de Moncloa, es contribuir a que haya comicios libres en Venezuela.

El domingo expira el plazo que España y otros países europeos han dado a Nicolás Maduro para que fuera él quien convocara esas elecciones. Sin ninguna esperanza de que lo haga, ese día se hará efectivo el compromiso del Gobierno de reconocer a Guaidó como nuevo presidente. Para Moncloa es prácticamente algo automático, pero se está pensando en cómo visualizarlo.

España está totalmente involucrada en el Grupo Internacional de Contacto y será desde esta plataforma multilateral desde la que se preste respaldo a Guaidó. Se trata, explican fuentes gubernamentales, de proponer, impulsar, estar a disposición, ejercer, en definitiva, como «facilitadores» para que esas elecciones se realicen y los venezolanos voten con todas las garantías.

«Estamos en que la crisis dure lo menos posible, que la crisis humanitaria no pase de tres millones a 18 millones de personas y que no acabe afectando a otro país». La cuestión es cómo se va Maduro y con qué daño, señalan. España, explican, rechaza cualquier intervención militar, y, a diferencia de posiciones más extremas como la de Donald Trump, le preocupa el coste que pueda tener la transición venezolana.

Un asunto crucialEl Ejecutivo asume que se está jugando mucho en Venezuela, porque todo el mundo «busca y mira a España», y que es un asunto crucial para este Gobierno que va a testar la relevancia y efectividad de su política exterior.

Nuestra postura, reconocen, es «complicada». «Tenemos que mantener la unidad de Europa e intentar crear un grupo de iberoamericanos en torno a nosotros para hacer una presión constructiva». «No queremos escoger al presidente de Venezuela, sino que lo hagan los venezolanos», sostienen desde el Gobierno. «Nuestro deseo es reconocer a Guaidó como presidente encargado para que ayude a esa transición y que el impasse acabe en elecciones. Pese a que se trata de una crisis en constante evolución y España está también muy pendiente de lo que suceda hasta el domingo, la sensación es que la presión a Maduro ya está surtiendo efecto pero todavía «no el suficiente». El Gobierno ve al dictador nervioso y aislado.

El Ejecutivo ha aceptado la invitación del denominado Grupo de Lima, que desde 2017 presiona a Maduro para buscar una salida pacífica a la situación de Venezuela. España participará, pero como «observadora», y enviará a alguien de segundo nivel, no al ministro de Exteriores.

El Gobierno de España tiene como «prioridad trabajar por una salida electoral en Venezuela, unas elecciones presidenciales, en las que participen todos, supervisadas por instancias internacionales y con un consejo electoral independiente».

Este es el objetivo, en palabras del ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, para intentar coadyuvar en la búsqueda de una solución que ponga fin a la «gravísima crisis» que atraviesa el país caribeño.El plan español pasa por reconocer a Juan Guaidó como presidente interino la próxima semana, cuando expire el plazo de ocho días dado a Maduro, para que sea él, con la Constitución venezolana en la mano, quien pilote la transición y la celebración de comicios democráticos, libres y justos.

Así lo explicó Borrell en una comparecencia extraordinaria en el Congreso de los Diputados durante la cual recibió durísimas críticas tanto de la derecha como de la izquierda acusándole unos de «tibieza» y otros de alentar un «golpe de Estado». El ministro insistió en que España «no está pidiendo un cambio de régimen» y que no está en la voluntad del Gobierno «colocar a unos de un color u otro», sino más bien propiciar que los venezolanos «elijan libremente a quien quieran».Ésta será la postura que mañana defenderá Borrell en el consejo de Exteriores de la UE que se celebrará en Bucarest.

La solución que preconiza Madrid es claramente «diferente», según el ministro, a la que pretende EEUU. España rechaza «tajantemente» cualquier tipo de intervención militar como parece acariciar Washington, pero al mismo tiempo discrepa de quienes creen que con sanciones económicas se podría solucionar el problema. Mientras, el Parlamento Europeo anunciaba ayer que «reconoce al señor Guaidó como el presidente interino legítimo de la República Bolivariana de Venezuela, según el artículo 233 de su Constitución, y expresa su total apoyo a su hoja de ruta».

La Eurocámara se adelantaba así al resto de la Unión. Hoy el pleno del Parlamento Europeo votará una resolución impulsada por el Partido Popular Europeo y que, gracias al apoyo de los cuatro principales grupos (socialistas, los liberales de Alde, los conservadores y reformistas de ECR y los propios populares) tiene escaños suficientes para salir adelante. La propuesta del PPE, lanzada por Esteban González Pons, no sólo da el paso de reconocer al líder opositor, sin esperar al plazo de ocho días, sino que pide a Mogherini una postura conjunta con los Estados Miembros en ese sentido.

Fuente:elmundo.es

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