Published On: vie, Sep 5th, 2014

Personalismo o crisis política

Por: Fernando Facchin B.

Vivimos en una crisis política, una crisis de legitimidad y de representación en la política sin ideas ni propuestas capaces de organizar un proyecto nacional de envergadura hay más partidos y grupos políticos que curules en la AN, es la degeneración de la política, a manos de una clase política que se niega a desaparecer. El conflicto que vive el país no es entre clases sociales sino entre élites políticas.

El oficialismo por medio del clientelismo logra la coerción, el control y la explotación del más débil a dejarse manipular en su conciencia ante el reparto de los hoy escasos bienes de Estado pobre y a la cual la casta política tradicional no le presta la atención debida.

Los políticos de oficio sufren de pequeñez ideológica; mientras no se supere el personalismo reduccionista y vetusto no habrá un resurgimiento del valor y el vigor ideológico de los partidos ni surgirá una alternativa válida de poder.

No podemos desechar que la democracia como forma política deseable se basa en la dignidad del ser humano, traducida en la voluntad individual y propia de los hombres y mujeres, quienes no pueden ser derogados a servir de instrumentos perversos a una voluntad ajena en una especie de servidumbre política.

Cuando las voluntades propias de un grupo social se unen, nace la voluntad del grupo, la fuerza política ideal para crear la unión necesaria para salir de la crisis política que nos agobia; separados en cientos de grupúsculos jamás superaremos al oficialismo, el personalismo reduccionista de quienes quieren ser “líderes a juro” perjudica la unidad.

Estamos ante una crisis de carácter económico y social de envergadura y de-sencadenado en una crisis política de graves proporciones, donde nos ahoga un falso proceso de formación de una voluntad general con la MUD, recurriendo o a la mentira o a la ocultación de la verdad. Así no vamos a ninguna parte.

En consecuencia, debemos reconocer que la crisis política es innegable e inocultable. No hay forma de articular alianzas y pactos unitarios, que permitan el reacomodo de las fuerzas de la sociedad. El panorama político es turbio, pantanoso, los partidos están desdibujados sólo han nacido grupúsculos de dudosa calidad democrática; débiles para mantenerse en pie por sí solos frente a un pueblo confundido e incrédulo. Cuando esto sucede, la vetusta clase política que era dirigente ya no representa a la sociedad y allí surge la crisis política

Ningún pacto terminaría por consolidarse en el país si no se supera la crisis de partidos que se vive y se deponen las perniciosas ambiciones personales. Los grupúsculos políticos, algunos llamados partidos, son nidos de guerra entre facciones que supuestamente buscan el mismo objetivo pero cada una con el personalismo por delante, todos están desdibujados, sin plataforma política, sin ideales, sin ideologías claras, sin proyectos políticos, sólo siguen a hombres y, decía el fallecido Dr. Raúl Alfonsín, expresidente de Argentina: “Sigan a ideas, no sigan a hombres. Los hombres pasan, las ideas quedan y se transforman en antorchas que mantienen viva a la política democrática”.

NOTA ESPECIAL: En el marco de la celebración del 81 aniversario de El Carabobeño, se me distinguió con el premio “Luis Augusto Núñez” como “Columnista del Año”. Distinción que recibo con orgullo y agradezco en mi nombre y en el de mi familia. Siendo más que una distinción a mí persona un reconocimiento a la lucha por la libertad de expresión, el respeto, el honor y la dignidad ciudadana. Una vez más ¡Gracias!

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