Publicado el: Dom, Jun 26th, 2016

Podemos se viste de socialdemócrata para disimular afinidad con chavismo

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España concurre por segunda vez a las urnas en seis meses en un clima de incertidumbre acentuado por el Brexit
La sombra de Venezuela y su cercanía con podemos estuvo presente en la campaña
De acuerdo con las encuestas, ningún partido tendrá suficientes votos para formar gobierno en solitario

“La historia es nuestra y la hacen los pueblos”. Con estas palabras del presidente socialista chileno Salvador Allende, a quien pretende emular, concluyó Pablo Iglesias, líder de Unidos Podemos, la segunda campaña electoral que viven los españoles en seis meses.

Unos 36.5 millones de ciudadanos acudirán el domingo a las urnas en la duodécima elección de la democracia. El fracaso a la hora de formar gobierno, tras la votación del 20 de diciembre, forzó por primera vez una segunda convocatoria. La principal novedad ahora es la fusión de Podemos con la tradicional Izquierda Unida. Juntas estas dos fuerzas pueden arrebatar a los socialistas su dominio en la izquierda del Parlamento.

En el mitin en la capital española, Iñigo Errejón, director de campaña, lanzaba un mensaje con convicción doctoral: “El domingo el pueblo vencerá. Vamos a construir patria”.

Unidos Podemos, que arranca vítores de entusiasmo en un público mayoritariamente joven, apasionado, casi devoto, busca lograr un hito histórico: sobrepasar al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en votos y escaños. “Estoy convencida de que se dará. Incluso creo que podemos ganar al PP (Partido Popular)”, comenta Elena, de 22 años, estudiante de Derecho y Ciencias Políticas.

La brecha generacional se hace patente en las urnas. “Hay una ruptura definitiva de la generación más joven, que lidera el cambio, con la clase política convencional. Han perdido la confianza”, decía el analista electoral Jaime Miquel, en una entrevista en The Spain Report.

Los jóvenes como Elena hacen caso omiso de las advertencias del establishment político y económico ante el ascenso del partido que lidera Iglesias, que rindió homenaje a sus abuelos socialistas en este último mitin. En una mueca de la Historia, se da la circunstancia de que quien puede dar hoy un golpe de gracia al PSOE se llama igual que uno de sus fundadores: Pablo Iglesias.

La sombra de Venezuela

“La campaña ha generado menos interés porque era una repetición. Unidos Podemos tenía una estrategia y ha lanzado un mensaje transversal, ahora socialdemócrata, y más amable, con el lema de la sonrisa. Su concepto de patria enlaza con el peronismo y el falangismo. Ahí cabe la derecha y la izquierda”, señala Carlos Sánchez, director adjunto de El Confidencial.

Sánchez cree que el miedo a que se repita la experiencia de Venezuela por la afinidad entre Podemos y el chavismo, es un argumento al que recurre el Partido Popular como estrategia electoral. “En España no hay cinco millones de personas que quieran estar como en Venezuela. No les votarían si pensaran que es posible”, afirma.

Pero según John Müller, adjunto al director de El Español, quienes apoyan a Unidos Podemos son aquellos que están hartos de que el sistema les deje de lado, como los que han respaldado la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

“No escuchan argumentos racionales. Saben que participaron en la construcción del régimen chavista y que les pagaron por ello, pero no lo toman en cuenta. Los empresarios están aterrorizados: aquellos a los que el sistema dejó fuera, no”, explica Müller.

A ello se suma que Unidos Podemos destaca por su habilidad a la hora de movilizar el voto.

“Unidos Podemos ha lanzado dos mensajes que han calado: pueden ser gobierno, y están ahí para asumir la tarea de gobernar, no para acabar con el sistema, algo que han aprendido de la izquierda latinoamericana”, dice Müller, que comenzó su carrera en su Chile natal y fue director de El Universal en Venezuela.

Iglesias, que reinterpreta la historia de España en términos de “orgullo patrio” (la bandera fue durante años un símbolo del que se apropió el franquismo y la izquierda la rehuía), clamó en el mitin de cierre de campaña que ellos son el partido “de la ley y el orden” frente a los “antisistema” responsables de la crisis.

“El establishment político, económico y mediático está horrorizado con la posibilidad de que tengan un buen resultado. El mensaje del miedo sobre sus lazos con la Venezuela de Chávez sirve sobre todo al PP para movilizar a su electorado y al de Ciudadanos para que apuesten por la estabilidad y frenen a los ‘bolivarianos’ ”, dice Fernando Garea, cronista político de El País.

SIN MAYORÍA

Todas las encuestas coinciden en que ningún partido conseguirá los 176 escaños requeridos para formar gobierno en solitario. También dan por hecho que el Partido Popular, en el gobierno en funciones, será el que obtenga más votos, pero se quedará muy lejos de la mayoría, tanto como en diciembre.

Los sondeos anticipan también que Unidos Podemos ganará en votos (la suma de IU y Podemos ya era superior en diciembre) y en escaños a los socialistas. Muchos vaticinan el hundimiento del PSOE pero el ex presidente Felipe González se ha declarado contrario a un pacto con la organización de Iglesias.

“Básicamente los resultados van a ser parecidos. Si el PSOE quedara tercero, no sabemos quién será su líder porque Pedro Sánchez se vería forzado a irse. El PP podría contar con la abstención del PSOE y Ciudadanos, pero con condiciones, sin (Mariano) Rajoy. Cuesta trabajo pensar en un gobierno de PSOE y Podemos. Ya lo habrían hecho antes”, explica Fernando Garea, quien especuló con la posibilidad de que hubiera necesidad de convocar a elecciones por tercera vez. Los líderes de los principales partidos han dicho en campaña que evitarán este escenario, pero la imposibilidad conseguir consensos de los últimos meses hace que todas las opciones estén sobre la mesa.

El final de la campaña ha estado marcado por un escándalo que compromete al ministro del Interior del actual gobierno en funciones, que habría usado servicios del Estado contra adversarios políticos. Además, coincide también con la decisión de los británicos de salir de la Unión Europea, lo que ha generado pánico en los mercados europeos, una devaluación sustancial de la libra, y el temor al efecto dominó.

“El Brexit nos ha enseñado que las élites políticas que antes manejaban a los ciudadanos cada vez son menos relevantes. El efecto será doble pero se neutraliza: por un lado, el votante conservador se reafirma en su deseo de estabilidad; y por otro, hay ciudadanos que piensan que es una prueba más de cómo pueden cambiar el curso de la Historia”, señala Carlos Sánchez, de El Confidencial.

Fuente: http://www.elnuevoherald.com
ANA ALONSO MONTES
Especial / el Nuevo Herald

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