Publicado el: Sab, Jun 20th, 2015

¿Podrá China hacer realidad el canal interoceánico de Nicaragua?

No hay otro modo de describir la propuesta de construir un canal interoceánico de 170 millas de longitud atravesando Nicaragua, y, aunque el plan ha sido recibido con un escepticismo general, poderosas fuerzas globales podrían asimismo dar viento en popa al proyecto.

Estas fuerzas incluyen el creciente poder económico de China, de la cual se sospecha está detrás de la propuesta, y la aparición de navíos en continuo crecimiento en los mares del mundo.

Ya han comenzado las obras preliminares, por un costo de cientos de millones de dólares. Se ha hecho el levantamiento catastral de las tierras, se han identificado las rutas, se ha comenzado las negociaciones con los dueños de los terrenos. Pero un profundo secreto continúa envolviendo el proyecto, cuyas ramificaciones son muy amplias. Decenas de miles de nicaragüenses serían desplazados, y cientos de millas cuadradas de terrenos se han entregado a la compañía china que tiene el contrato para construir el canal.

Otras ramificaciones pueden ser adivinadas: el impacto que el canal tendría en el medioambiente de Nicaragua todavía no se ha hecho público. Tampoco se han calculado las ramificaciones en el comercio mundial que traería consigo el paso por el pasaje interoceánico de navíos tan grandes que la mayoría de los puertos de Estados Unidos no pueden albergarlos.

Otra interrogante en ciernes: la manera en que podrá cambiar el equilibrio de poderes global cuando un canal construido y financiado por los chinos cruce un istmo que ha sido una zona casi exclusivamente estadounidense durante 200 años.

¿Podrá China cumplir el sueño de Nicaragua de tener un canal interoceánico?

Sea cual sea el costo a largo plazo, y si sus partidarios logran conseguir el financiamiento —lo cual todavía no es seguro— la creación de lo que podría ser el mayor canal del mundo es sin duda alguna el proyecto de excavaciones a mayor escala de la era moderna.

Se necesitaría un ejército de 50,000 trabajadores para excavar una zanja de 90 pies de profundidad que atraviese toda Nicaragua. Los planes requieren más de 2,000 excavadores —algunas con ruedas más altas que el jugador más alto de la NBA— para abrirse paso rompiendo y desguazando terrenos de un lado a otro de Nicaragua, moviendo 5,000 millones de metros cúbicos de tierra, piedra y lodo.

“No ha habido un proyecto de ingeniería de esta magnitud, nunca”, dijo Bill Wild, asesor principal del proyecto de HKND Group, la firma radicada en Hong Kong que ganó una concesión de 50 años para construir y operar el canal.

En lo que el “dragón chino” entra a Centroamérica, tal vez es apropiado que sólo se pueda encontrar un equivalente aproximado de este proyecto en la Presa de las Tres Gargantas de China, el mayor proyecto hidroeléctrico del mundo, terminado en el 2006. Esa presa, que abarca el río Yang-Tsé y obligó a la reubicación de mucho más de 1.1 millones de chinos a lo largo de un gigantesco embalse, usó más del doble del concreto que podría usarse en el canal nicaragüense.

“Pero somos 50 veces más grandes que Tres Gargantas en lo que se refiere a las excavaciones”, dijo Wild. “Tres Gargantas tuvo unos 100 millones (de metros cúbicos de materiales excavados). Nosotros nos proponemos excavar casi 100 millones al mes”.

Nada de lo que se ha construido recientemente en Estados Unidos se acerca, ni el Puente San Francisco-Oakland Bay

¿Cuánta tierra hay que excavar exactamente?

El material excavado, que se estima en unos 5,000 millones de metros cúbicos, llenaría 1,698 instalaciones del tamaño de Cowboys Stadium en Arlington, Texas.
Sepultaría San Francisco (46.38 millas cuadradas) bajo una capa de tierra de 136 pies de altura.
Cubriría todo Disney World (43 millas cuadradas) bajo una capa de material de 147 pies de alto. Solo quedaría expuesta la torre más alta del castillo de Cenicienta.

La compañía del canal no solamente necesitará huestes de maquinarias pesadas para excavar y llevarse los materiales. Los batallones de trabajadores necesitarán 400,000 toneladas de explosivos para penetrar la roca, y 1,500 millones de galones de diésel y combustible de calderas para mover esas maquinarias pesadas.

Los nicaragüenses han soñado con ese canal durante generaciones. También los estadounidenses, desde el principio de la Fiebre del Oro de California en 1849, cuando decenas de miles de estadounidenses viajaron en barcos de vapor a la desembocadura del río San Juan en la frontera sudeste de Nicaragua. Ellos viajaban río arriba, atravesaban el Lago Nicaragua y seguían hasta la costa del Pacífico para allí dirigirse en velero a California.

Casi a fines del siglo XIX, ingenieros estadounidenses estudiaron seriamente la posibilidad de construir un canal, haciendo medidas hidráulicas a lo largo del río y en el poco profundo Lago Nicaragua. Pero un sello de correos en que aparecía el volcán Momotombo en erupción —uno de los 19 volcanes activos de Nicaragua— intimidó a los legisladores de EEUU y los persuadió a construir el canal en Panamá.

Sin embargo, el sueño de Nicaragua nunca se extinguió. A lo largo de las décadas se hizo un puñado de otras propuestas. Pero no fue hasta que un cantante de ópera hizo un histórico viaje a Beijing a principios de la presente década que se renovaron las esperanzas. El cantante de ópera fue Laureano Ortega, uno de los hijos del presidente nicaragüense Daniel Ortega, ex comandante guerrillero en cuyo más reciente mandato se han visto mezclados los eslóganes populistas y antiimperialistas con políticas a favor de los negocios.

Ortega hijo, quien estudió en el Conservatorio Giuseppe Verdi de Milán, gusta de cantar papeles en óperas de Puccini y Verdi. Pero él cantó una canción diferente en ese viaje a Beijing. Él fue allí como asesor de ProNicaragua, una agencia oficial de promoción de inversiones.

“Él habló sobre la posibilidad del canal, y ellos se mostraron muy interesados”, dijo Manuel Coronel Kautz, jefe de la Autoridad del Canal de Nicaragua. Funcionarios chinos enviaron a Laureano Ortega a ver al ministro de Infraestructura y a autoridades del Banco de China, donde le dijeron que magnates del sector privado aceptarían la iniciativa.

Ellos entregaron una lista a Laureano Ortega. En la lista estaba el nombre de Wang Jing, multimillonario magnate de las telecomunicaciones con poderosos contactos en el Partido Comunista de China y supuestos lazos con el Ejército Popular de Liberación. Se acordó un encuentro entre ellos.
Así comenzaron las negociaciones que culminaron en junio del 2013, cuando la Asamblea Nacional, controlada por Ortega, aprobó una concesión de 50 años para la empresa de Wang, HKND Group, para construir y operar un canal transoceánico, dos puertos, una zona de libre comercio, un aeropuerto, centros turísticos y otros proyectos.

La concesión, que puede ser renovada para otro medio siglo, da a Nicaragua el derecho de 1 por ciento de participación de propiedad el año en que el canal comience a operar, subiendo en 1 por ciento cada año hasta que sea dueña de la mitad del proyecto en 50 años.

El gobierno de China afirma que ellos no tienen nada que ver con el proyecto, y técnicamente eso es correcto. Pero algunas de las mayores empresas propiedad del gobierno chino están participando como contratistas, y ellas están subordinadas al Partido Comunista de China.

Daniel Ortega y su Frente Sandinista van viento en popa con todo lo que se habla sobre el próximo boom. El cincuenta y tres por ciento de los nicaragüenses apoyan a Ortega, lo cual hace de él uno de los presidentes más populares de América Latina, de acuerdo con una encuesta de CID-Gallup dada a conocer a finales de mayo.

Casi todas las palancas del poder están en sus manos. Ortega controla el Congreso, el consejo electoral, la Corte Suprema, el ejército, la policía, y gran parte de los medios de prensa. La atmósfera es gélida para los oponentes, en especial para aquellos que hacen preguntas sobre el canal, los cuales no reciben respuesta.

El octogenario poeta Ernesto Cardenal, ministro de cultura sandinista en la década de 1980 y acerbo oponente de Ortega en la actualidad, afirma que la propuesta del canal es una “monstruosidad”.

Barcos más grandes

El Canal de Panamá fue ampliado recientemente para permitir buques portacontenedores cada vez más grandes, pero la embarcación de mayor tamaño en la actualidad aún no puede pasar a través de él. El canal de Nicaragua podría permitir la mayoría de los barcos más grandes del mundo.
Unidad Equivalente a 20 pies (TEU, por sus siglas en inglés)

Twenty-Foot Equivalent Unit compared to a 5’8″ person
TEU es el tamaño del contenedor de transporte global y la medida de capacidad de carga. Tiene 20 pies de largo y 8 pies de alto.

2013: Triple E

Triple E es la nueva clase de barcos desarrollados por el conglomerado holandés Maersk. El nuevo canal en Nicaragua está diseñado para permitir el paso de estos barcos.

A single TEUTriple EUn solo TEU
Máxima capacidad de carga de los barcos

Sources: McClatchy Washington Bureau, HKND Group, Maersk, Hofstra University
Robert Dorrell, GraphFix Lab
A los propietarios de negocios les preocupa la expropiación de terrenos y los daños medioambientales que podrían tener lugar con la construcción del canal. Algunos reconocen asimismo la manera en que el canal podría transformar al país.

“Va a haber más beneficios para nicaragua si se construye el canal que si no se construye el canal”, dijo Michael Healy Lacayo, jefe de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua, el grupo agrario más importante de la nación. “En estos momentos, tenemos un crecimiento estable del 4 o 4.5 por ciento al año. Tras construir el canal, podríamos crecer alrededor de 9 o 10 por ciento al año”.

“Uno tiene que darse cuenta de que Nicaragua ha sido considerada el segundo país más pobre de América Latina y el Caribe después de Haití”, dijo Telémaco Talavera Siles, rector de universidad que es el vocero oficial del proyecto del canal.

“Tenemos que dar un salto. Y, para este salto, necesitamos proyectos grandiosos y transformadores”, añadió Talavera.

El canal y sus empresas afiliadas, una vez que estén operando plenamente, emplearían a 200,000 personas en trabajos directos e indirectos, afirmó Talavera. El proyecto prevé una enorme zona de libre comercio donde unos 5,000 negocios operarían en fabricación, logística y envíos, los cuales darían empleo a 113,000 personas.

Uno tiene que darse cuenta de que Nicaragua ha sido considerada el segundo país más pobre de América Latina y el Caribe…
Telémaco Talavera Siles, el vocero oficial
Con toda esa actividad, la magnitud de la economía de Nicaragua aumentaría al doble, a unos $25,000 millones al año, agregó.

Excavar el canal, no obstante, dejará cicatrices. Según la concesión, la compañía de Hong Kong tendría derecho a 633 millas cuadradas de tierras para el canal, los proyectos asociados y un lago artificial, aunque una portavoz, Liliana Li, dijo que es probable que solamente se usen solamente 424 millas cuadradas. Aun así, se trata de una extensión considerable de terrenos, equivalente a casi 19 veces el área de Manhattan en Nueva York.

Científicos afirman que no se han hecho suficientes estudios sobre las posibles consecuencias de la construcción del canal.

“Si navíos de gran tamaño pasan por el Lago Nicaragua, ¿qué impacto tendrá eso?”, preguntó Jorge Huete-Pérez, biólogo molecular y vicepresidente de la Academia de Ciencias de Nicaragua. “¿Inhibirá el canal los movimientos de mamíferos en peligro de extinción?”

Huete-Pérez señaló que la ruta propuesta para el canal, de Brito en la costa del Pacífico al delta del río Punta Gorda en el lado del Caribe abarca “un área clave de biodiversidad global”. El Lago Nicaragua, en particular, representa un lugar único en la evolución de los peces de agua dulce.

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McClatchy and Pulitzer CenterEsta historia de McClatchy y otras sobre el proyecto del canal en Nicaragua fue posible en parte por una subvención del Pulitzer Center for International Reporting.

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