Published On: mar, Jun 24th, 2014

¿Podrá contar EE UU con el nuevo gobierno egipcio?

¿Es Sisi el nuevo Mubarak de Estados Unidos en Egipto?

Este lunes 23 de junio, tres periodistas de la cadena de noticias al Jazeera fueron condenados a siete años de prisión en El Cairo; otros 11 -incluyendo tres periodistas extranjeros- recibieron una pena de 10 años en ausencia. Estudiantes y activistas también fueron sentenciados por, presuntamente, ayudar a los corresponsales.
Dos días antes, el sábado 21, un tribunal confirmó las condenas a muerte contra 183 seguidores de la Hermandad Musulmana, acusados de un ataque contra una estación de policía en 2013.

Entre una y otra jornada, el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, visitó al nuevo presidente egipcio, Abdel Fattah al Sisi, y confirmó que Washington liberó US$575 millones en ayuda militar a Egipto, que habían sido congelados el año pasado, meses después del golpe de Estado contra el exmandatario Mohamed Morsi.
El diario The New York Times destacó que esa «muestra de renovada sociedad» con el nuevo gobierno egipcio se produce justo tras el veredicto contra los periodistas, lo que el periódico considera «embarazoso» para el gobierno de Barack Obama.

El golpe que no fué golpe

Cuando Mohamed Morsi, líder de los Hermanos Musulmanes y primer presidente egipcio elegido democráticamente después de décadas, fue derrocado en julio de 2013 por al Sisi, el gobierno estadounidense expresó su «profunda preocupación» por las acciones del ejército.
Pero -como decía el corresponsal de la BBC en Washington, Mark Mardell, por esos días- Washington se quedó corto en su condena y nunca pidió que Morsi fuera restaurado en el poder, lo que brindó un margen de maniobra al nuevo gobierno cívico-militar que lo sucedió.
El gobierno demócrata jamás calificó lo ocurrido en El Cairo como un golpe de Estado, lo que hubiese dificultado el envío de asistencia militar a Egipto ya que las leyes estadounidenses prohíben enviar ayuda a países en los que un gobierno democrático haya sufrido un golpe de Estado en manos de las fuerzas armadas.
En octubre de 2013, cuando Obama finalmente anunció cortes en la ayuda militar al país árabe, no fue debido a un tardío reconocimiento del golpe, sino por la lentitud del gobierno cívico-militar egipcio en restaurar la democracia y tras la muerte de decenas de civiles en la represión de las protestas posteriores a la caída de Morsi.

El fallo contra los periodistas de al Jazeera causó el rechazo de gobiernos y de organizaciones defensoras de los derechos humanos.
Pero aún en ese momento, los legisladores estadounidenses continuaban defendiendo las importancia de mantener buenas relaciones con Egipto, primer país árabe en firmar la paz con Israel (el otro fue Jordania) y pieza clave en la estabilidad del Medio Oriente.
Por esa razón, Egipto ha recibido ayuda militar y económica por los últimos 30 años, y los últimos pagos habían alcanzado la suma de US$1.500 millones anuales.
Los cortes en la ayuda implicaron la suspensión en la entrega de aviones caza F16, equipos para tanques M1A1, misiles Harpoon y helicópteros Apache, todo esto «pendiente de progresos creíbles hacia la elección de un gobierno democráticamente elegido a través de elecciones libres y justas», como lo describió la vocera del Departamento de Estado Jen Psaki.
Este domingo, además del descongelamiento de fondos, el secretario de Estado confirmó que los helicópteros Apache llegarán muy pronto a Egipto y por muy buenas razones:
«Esos Apache son cruciales para combatir el terrorismo y serán usados en un lugar donde Egipto ha trabajado muy duro, en combinación con Israel y otros, y también nosotros, para frenar las actividades terroristas».
Ese lugar es la Península del Sinaí, frontera entre Egipto y el territorio israelí y escenario de ataques contra las fuerzas de seguridad egipcias en los últimos meses. Con Irak y Siria plagados de militantes islámicos alzados en armas, Washington no puede permitirse más frentes problemáticos en la región.

«Peor que el anterior»

En la conferencia de prensa que Kerry brindó en El Cairo antes de partir a Irak, Jay Solomon -periodista del diario estadounidense The Wall Street Journal- le preguntó al secretario de Estado si había podido hablar con el presidente Sisi sobre una apertura política de su gobierno a los activistas políticos, los periodistas egipcios y los Hermanos Musulmanes, y le mencionó la pasada sentencia contra los seguidores de este partido islámico y el futuro fallo en el juicio a los periodistas.
Kerry se limitó a decir que había hablado de todos esos temas con el mandatario, elegido democráticamente el pasado mayo con el 96,9% de los votos y menos del 50% de asistencia a las urnas, y que había percibido un compromiso del exmilitar de «llevar a cabo una revaluación de la legislación sobre derechos humanos y de los procesos judiciales».
«Pienso que es muy importante que el presidente tenga una oportunidad y él solo ha estado en funciones 10 días», concluyó el secretario de Estado de Estados Unidos.
A solo tres días de haber asumido Sisi, un tribunal egipcio sentenció a unos de los más prominentes activistas por la democracia en Egipto a 15 años de prisión por protestar de forma ilegal y atacar a un policía.
Abdul Fattah, uno de los más conocidos líderes de la revolución de 2011, había sido detenido en noviembre pasado por protestar en contra de la nueva ley que prohibía demostraciones no autorizadas.
Antes de ser arrestado, Fattah había dicho a la BBC que el gobierno cívico-militar que había remplazado a Morsi era peor que el régimen de Mubarak que él había ayudado a derribar.
Estados Unidos convivió con Mubarak durante las tres décadas que este exmilitar se mantuvo en el poder.
Sin duda, diez días es un período muy breve para evaluar cómo serán las relaciones entre Washington y El Cairo, ahora que este nuevo militar egipicio llegó al poder.

BBC MUNDO

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