Publicado el: Jue, May 30th, 2013

¿Por qué no hay dólares en Venezuela?

  Por: Miguel Ángel Santos*

Las razones por las que Venezuela está sufriendo escasez de divisas son de naturaleza estructural y coyuntural. No hay una única razón, una solitaria política que debamos cambiar, sino por el contrario, viene a ser una consecuencia de arreglos que hemos adoptado en varios niveles de la administración pública y de un conjunto muy particular de vicios. Para analizar el problema conviene que adoptemos una perspectiva más amplia: ¿Cuáles son las principales fuentes de dólares de las naciones? Las exportaciones (recursos naturales y manufacturas), la inversión extranjera y el endeudamiento externo.

II

Durante los últimos catorce años, nuestras exportaciones no petroleras se han reducido tanto en términos absolutos como relativos. No sólo se trata de que hayan pasado de 31% del total de nuestras exportaciones en 1998 a sólo 4% en el 2012, una consecuencia natural, aritmética, de la fuerte subida en los precios del petróleo. Se trata de que hayan caído 31% en términos absolutos, pasando de 5.579 a 3.771 millones de dólares en estos catorce años. Nuestra dependencia del petróleo ha crecido de forma exponencial y, en términos de materias primas, la dependencia es absoluta, toda vez que la gran mayoría de esas exportaciones no petroleras vienen a ser hierro, acero y aluminio. Nuestra exportación de manufacturas, ya de por sí débil antes de 1998, ha desaparecido por completo.

III

Los capitales internacionales que han escapado de la recesión y de las bajas tasas de interés de los países desarrollados, han atracado en los puertos de América Latina y llenado las arcas de la mayoría de los nuestros países. En 2012 la inversión extranjera directa en la región alcanzó un récord histórico de 173.361 millones de dólares, siendo Brasil (65.272), Chile (30.323) y Perú (12.249) los grandes receptores. Todos los países registran incrementos en la inversión extranjera, salvo Ecuador, Venezuela y Nicaragua. En nuestro caso hablar de porcentajes puede generar una enorme confusión debido al tamaño de la inversión extranjera directa: Apenas 756 millones de dólares en 2012. Compare esta cantidad con los 11.968 millones de dólares en salidas de capital que reporta el Banco Central de Venezuela. Más aún, en los catorce años que van desde 1999 hasta 2012, de Venezuela se han fugado nada menos que 174.633 millones de dólares de capital privado, 25% del total de nuestras exportaciones petroleras en ese período. Curiosamente, la mayor parte de esa fuga de capitales se ha registrado a partir de la implementación del control de cambio.

IV

Aunque hayamos cercenado las dos fuentes más saludables de generación de divisas (exportación de manufacturas e inversión extranjera), todavía tenemos la suerte de contar con el petróleo. Irónicamente, el gobierno ha escogido promover el socialismo a la vez que procura ahorrarse sus costos políticos a través de un boom de consumo sin precedentes. En los catorce años que van de 1998 a 2012, el consumo promedio por persona en Venezuela ha crecido 55% (3,2% anual), mientras que la producción por habitante crecía sólo 15% (0,9% anual). Esa enorme brecha vino como cortesía de un crecimiento exponencial de nuestras importaciones, que han pasado de 16.755 a 59.339 millones de dólares entre 1998 y 2012. Dentro de ese crecimiento fenomenal de las importaciones, el Estado tiene un rol estelar, toda vez que ha pasado de importar 11% del total en 1998 a nada menos que 46% en 2012.

V

El crecimiento registrado en este período no sólo es el más bajo de la región latinoamericana en catorce años (sólo por encima de Haití), sino que además ha estado centrado en los sectores de la economía que no compiten con importaciones. Los sectores exportadores, manufactura privada, minería, e inclusive petróleo, han visto sus niveles de producción caer sostenidamente en estos catorce años, mientras telecomunicaciones, servicios bancarios, construcción, y la cadena de producción ligada a importaciones (transporte, almacenamiento, seguros y comercio) veían su importancia relativa aumentar dentro de la estructura de la producción nacional. El gobierno ha implementado así una suerte de sustitución masiva de importaciones a la inversa, utilizando la política cambiaria para ahogar gradualmente a sus exportadores y sustituirlos por importaciones. Así, mientras la inflación y los costos a los que están expuestos los productores nacionales crecieron 712% desde la implementación del control de cambio (febrero 2003) hasta abril de 2012, la tasa de cambio oficial se depreció 294%. Nuestra producción se hizo cada vez más caras en el exterior, mientras CADIVI subsidiaba la producción y el consumo de productos extranjeros. Al bolívar, que perdía poder adquisitivo en Venezuela, se le mantuvo en el exterior.

VI

Nuestras exportaciones petroleras no fueron suficientes para financiar semejante boom de consumo. A partir de 2006, en la misma medida en que los precios del petróleo y nuestras exportaciones crecían, nuestra deuda externa se cuadruplicó. En apenas seis años, pasamos de deber 26.598 a deber 105.779 millones de dólares. El gobierno insiste en la práctica dudosa de convertir el PIB de bolívares a dólares a tasa oficial, con lo que nuestra relación de endeudamiento se ubica alrededor de 55%. A otras tasas, de esas a las que se realizan operaciones por ahí todos los días, esa cifra se aproxima a 140%. La verdad probablemente se encuentre en algún punto intermedio. Los mercados internacionales, en reconocimiento de esa situación, han ajustado la prima de riesgo lo que hace de Venezuela hoy en día uno de los mercados emergentes con mayores probabilidades de default.

VII

Durante este período, se alteró el flujo de divisas de la nación, desviándolo no sólo de las arcas sino también de los mecanismos de rendición de cuentas del Banco Central de Venezuela. Se modificó la ley para que PDVSA no tuviera la obligación de vender todos los dólares que obtenía de exportaciones petroleras al Banco Central de Venezuela. Paralelamente se creó la figura de las reservas excedentarias y su correspondiente transferencia a FONDEN. En este período, entre PDVSA y el Banco Central de Venezuela le han transferido al FONDEN 102.500 millones de dólares (prácticamente equivalentes a la totalidad de nuestra deuda externa), sin que hasta la fecha tengamos noticia de qué tipo de gastos se financian desde allí (¿son recurrentes o extraordinarios?), cuánto queda y en qué se ha invertido. Algo similar ocurrió a partir de 2007 con la creación del Fondo Chino, en esencia una cuenta en donde se depositan los proventos de nuestras ventas de petróleo a China, y que administra de forma directa BANDES a su entera discreción.

VIII

En 2012, según el Banco Central de Venezuela, nuestra exportaciones petroleras totalizaron 96.870 millones de dólares. Eso es consistente con un volumen de exportación petrolera de 2.6 millones de barriles por día (MBD), que está muy por encima de lo que reporta tanto la OPEP como los flujos de carga registrados a nivel internacional. Ajustando esos niveles, y tomando en cuenta que existen unos doscientos cincuenta mil barriles de petróleo que van a Petro-Caribe y otros convenios que no cobramos, nuestras verdaderas exportaciones probablemente estuvieron alrededor de 84.700 millones de dólares. Asumiendo que ésta es la única fuente de divisas de la nación, queda completamente exhausta una vez que se restan las importaciones públicas (34.298 millones de dólares), las liquidaciones CADIVI (31.145), las asignaciones al SITME (9.550), y el saldo negativo de nuestra cuenta de capital (8.830, resultado neto de nuevos préstamos, pagos de deuda y salidas de capital privado). Es decir, ya antes de realizar los aportes a FONDEN y los desvíos del Fondo Chino, la cuenta de divisas se ha extinguido.

IX

De acuerdo con estudio solicitado por Jorge Giordani durante el último trimestre de 2012, entre 30%-40% de las importaciones públicas (10.000 – 13.500 millones de dólares) son ficticias. Ese mismo estudio fijaba entre 20-30% el porcentaje del sector privado, ya sea a través de sobreprecios o de franca simulación de importación. Así, Venezuela se ha ido quedando gradualmente sin divisas. Sí, acabamos con la exportación de manufactura y ahuyentamos la inversión extranjera, pero todavía teníamos el petróleo. El problema está en que hemos querido hacer demasiado con él, nos hemos planteado fondear un boom de consumo fenomenal a punta de importaciones de bienes de consumo, y las cuentas no dan para tanto. Adicionalmente, nos hemos endeudado a tasas muy caras para consumir, de manera que no hay ningún flujo de caja futuro, ninguna inversión, capaz de proveer para esos pagos de deuda en el futuro. Nos queda sólo el petróleo. Y el petróleo, créase o no, se le ha ido quedando pequeño a Venezuela.

Prodavinci

*Economista

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