Publicado el: Vie, Ago 2nd, 2013

Rusia concede asilo a Snowden a pesar de la presion de EE UU

  Rusia concede un año de asilo a Snowden

El exanalista estadounidense de la CIA sale de la zona de tránsito del aeropuerto de Moscú, donde permanecía desde el 23 de junio, según ha informado su abogado

Edward Snowden, el exanalista informático de la CIA que denunció el espionaje electrónico masivo de Estados Unidos, ha podido por fin salir de la zona de tránsito internacional del aeropuerto de Sheremétievo y entrar oficialmente en territorio ruso. El filtrador estadounidense ha abandonado la terminal aérea —donde se encontraba desde el 23 de junio pasado, cuando llegó en vuelo procedente de Hong Kong y con la intención de seguir viaje a La Habana—, después de que se le hiciera entrega de los documentos rusos pertinentes.

“Estas últimas ocho semanas hemos visto al Gobierno de Obama no mostrar ningún respeto a las leyes internacionales y nacionales, pero a fin de cuentas la justicia ha ganado. Agradezco a Rusia que me conceda asilo de acuerdo con sus leyes y sus obligaciones internacionales”, ha dicho Snowden en sus primeras declaraciones tras abandonar el aeropuerto, en un comunicado difundido por la web de filtraciones Wikileaks.

Pocos saben dónde pasará Snowden su primera noche en Moscú, ya que se desconoce su paradero exacto, que no se hará público. La razón es sencilla: como ha dicho su abogado ruso, Anatoli Kucherena, el informático norteamericano “es una de las personas más buscadas en el mundo”. Kucherena ha agregado que Snowden se encuentra en “un lugar seguro” y ha manifestado que él “intuye” dónde está, pero que no lo puede decir por razones obvias. “Confío en que ustedes entenderán esto, Snowden ha pedido que les dé las gracias a todos y espera ser comprendido. Las cuestiones de seguridad son algo muy serio para él”, ha afirmado el jurista.

Snowden ha obtenido de manos de su abogado ruso no solo los documentos que le han permitido  salir del aeropuerto de Sheremétievo, sino también el que le otorga asilo temporal por un año. Con él, el analista estadounidense puede teóricamente viajar con toda libertad por el territorio de Rusia, es decir, que no necesariamente debe quedarse en Moscú.

Snowden —que ha abandonado Sheremétievo junto con Sarah Harrison, la periodista de Wikileaks que lo ha acompañado desde Hong Kong— ha permanecido casi mes y medio en la terminal aérea, muchísimo menos que el individuo que ostenta el récord de vida en un aeropuerto, Mahrab Karimi Nasseri. Este iraní estuvo 20 años en el parisino Charles de Gaulle y su destino inspiró dos películas, la última, La terminal, con Tom Hanks en el papel principal. Pero aunque esté muy lejos del récord de Nasseri, pocas dudas caben de que más de un director querrá rodar la aventura del filtrador de la CIA que se ha convertido en una especie de hombre invisible. Griffin, el protagonista de la novela homónima de Herbert George Wells, tuvo un final trágico y Snowden sabe que debe ser muy cuidadoso para no terminar mal.

Su principal problema ahora será cómo abandonar Rusia sin que sus perseguidores se enteren o cómo cambiar su estatus de refugiado temporal por uno de residencia permanente.

En cualquier caso, su estancia en Rusia está condicionada a que abandone sus actividades contra Estados Unidos. Esta condición la puso el presidente ruso, Vladímir Putin, cuando dio a entender que el Kremlim estaría dispuesto a concederle asilo, y Snowden aseguró posteriormente que la cumpliría.

El Kremlin ha rechazado la petición enviada por Eric Holder, el fiscal general de Estados Unidos, para que Rusia entregara a Snowden en la que aseguraba que este no sería condenado a muerte. El haber obtenido asilo temporal garantiza al analista que no será deportado, ya que este estatus, de acuerdo con la ley rusa, impide que el interesado sea devuelto contra su voluntad al país del que es ciudadano o al Estado donde residía.

Snowden no tendrá problemas para ganarse la vida en Rusia. Al menos, la red social rusa VKontakte, por boca de su director general Pável Dúrov, ya le ofreció trabajo como programador. Si acepta, tendrá que instalarse en la antigua capital imperial, a orillas del Nevá. “Invitamos a Edward a San Petersburgo y estaremos felices si decide sumarse al equipo estelar de programadores de VKontakte. Creo que para Edward sería interesante trabajar en la defensa de los datos personales de los millones de nuestros usuarios”, ha señalado Dúrov, quien ha aplaudido que Snowden haya desenmascarado “los delitos de los servicios secretos estadounidenses contra los ciudadanos de todo el mundo”.

Mientras tanto, la mayoría de los politólogos rusos consideran que las relaciones entre Moscú y Washington no sufrirán cambios sustanciales debido al otorgamiento de asilo temporal al analista. “Pienso que EE UU, que está perdiendo esta guerra de nervios, preferirá no agudizar las relaciones bilaterales y llevará este problema al terreno de conversaciones confidenciales, tratando de convencer poco a poco a Rusia que le entregue a Snowden”, ha declarado Alexéi Mujin, director del Centro de Información Política. Alexéi Zudin, del Centro de Coyuntura Política, ha señalado por su parte que esto era algo “esperado” y que no debe causar “ninguna explosión ni quiebre” entre Moscú y Washington.

EE UU se muestra “muy decepcionado” y deja en el aire una cumbre con Obama

El portavoz de la Casa Blanca asegura que no existe base legal para otorgar asilo a Snowden

La Casa Blanca dijo ayer estar “extremadamente decepcionada” por la concesión de asilo a Edward Snowden por parte de las autoridades rusas, pero eludió profundizar en los efectos inmediatos que esa decisión podría tener en el futuro de las relaciones bilaterales entre Washington y Moscú. Pese al claro revés que ese movimiento supone para la diplomacia de Estados Unidos, la presidencia prefiere evaluar con calma su reacción y se limitó a confirmar que estaba sopesando cancelar la cumbre bilateral del próximo mes de septiembre entre los presidentes Barack Obama y Vladímir Putin en la capital rusa, cuya suspensión supondría un desplante para el presidente ruso que considera estas reuniones de alto nivel como una ratificación del prestigio de Rusia en el panorama internacional.

“Obviamente este no es un hecho positivo”, señaló el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, durante la rueda de prensa diaria. Carney aseguró que no existe base legal para otorgar asilo a Snowden —”no es un refugiado ni un activista, sino que está acusado de delitos muy graves”, recalcó— e hizo hincapié en que la Administración se pondría en contacto con Rusia para trasladarle su “decepción” y tratar de que el informático regrese a Estados Unidos para ser juzgado.

Desde que Snowden aterrizara en la zona de tránsito del aeropuerto de Moscú el pasado 23 de junio, Washington ha desplegado una intensa presión diplomática para tratar de convencer a Rusia de que enviara de vuelta a Snowden, en la que se involucró personalmente el presidente del país, Barack Obama, quien llamó a Putin para recordar la trascendencia de la relación bilateral entre ambos países. La decisión de Rusia ha puesto de manifiesto la falta de recursos de EE UU no ya para presionar, sino para persuadir a Moscú. Ni las peticiones —”en público y en privado”, como ha reconocido Carney—, ni las alusiones a la reciprocidad y a los intereses comunes, a los que apeló el secretario de Estado, John Kerry, al inicio de esta crisis, han podido influir sobre la postura rusa.

Es imposible que la concesión de asilo a Snowden no haga resentirse las ya de por sí tensas relaciones entre ambos países, con grandes desencuentros en Siria, Irán o en la defensa de sus intereses en Europa. “Vamos a evaluar nuestra relación”, apuntó ayer Carney, quien, no obstante, insistió en la importancia estratégica de esa relación. “La colaboración con Rusia nos ha garantizado la seguridad de nuestras tropas en Afganistán y es esencial para el desarrollo del Nuevo START [el tratado de reducción de armas nucleares firmado en 2011 entre ambas potencias]”, recordó el portavoz.

Pese a la falta de sintonía entre Obama y Putin, el primero necesita de la implicación de Rusia para sacar adelante de manera efectiva su nueva propuesta de desarme nuclear anunciada por el presidente estadounidense durante su discurso de junio en la Puerta de Brandeburgo, en Berlín. El Kremlin se muestra reticente a apoyar este plan mientras persista la iniciativa del escudo antimisiles de EE UU en Europa. Sin duda, este iba a ser uno de los temas centrales de la cumbre bilateral de Moscú, que ahora pende de un hilo mientras la Casa Blanca “revisa su utilidad”. La presencia de Obama y del responsable de uno de los mayores quebraderos de cabeza diplomáticos y políticos de su presidencia en la misma ciudad ya desvía, a priori, cualquier atención de la propia cumbre.

El País

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