Published On: sáb, Feb 8th, 2014

Rusia y EE UU enfrentados por lo que pasa en Ucrania

-Ucrania abre una nueva guerra fría entre Rusia y Estados Unidos. 

El conflicto ucranio provoca una escalada de acusaciones entre los dos paises. 

La prolongada crisis política, social y económica de Ucrania pone a prueba los nervios, la competencia diplomática y la capacidad de liderazgo internacional de Estados Unidos, la Unión Europea y Rusia, los grandes actores internacionales en el continente, para encontrar soluciones al desestabilizador conflicto que ahonda las divisiones no superadas desde la guerra fría.

Los aliados europeos de EE UU se han irritado por el exabrupto de la subsecretaria de Estado para asuntos europeos, Victoria Nuland (“que le den a la UE”) y ha criticado la política de Bruselas frente a Ucrania, en una conversación privada con el embajador norteamericano en Kiev. Nuland se ha disculpado y, le guste o no, la canciller alemana Ángela Merkel no puede dar carpetazo al trabajo conjunto con Washington en un tema tan delicado como Ucrania.

Después de casi tres meses de tener movilizados a sus diplomáticos yendo y viniendo a Kiev incluso durante las Navidades, ni la UE ni EE UU han encontrado la clave para superar el enfrentamiento entre el régimen del presidente Víctor Yanukóvich (elegido en las urnas en 2010) y los manifestantes que piden su cese. Con sus continuos viajes a Kiev los occidentales cumplen una función de “amortiguador” por conversar con Yanukóvich y también con la oposición parlamentaria.

“EE UU y la UE valoran la situación de la misma manera en Ucrania. A saber, que es necesario resolver el conflicto de forma pacífica mediante una mesa redonda, aunque pueden tener diferencias en los métodos sobre cómo ayudar”, señala Irina Geráshenko, diputada del grupo UDAR y miembro del comité de Integración Europea de la Rada Suprema (Parlamento) de Kiev. Geráshenko se niega a opinar sobre el contenido de la conversación en la que Nuland apostó por Arseni Yatseniuk y no por Vitali Klichkó, para encabezar el Gobierno. “Los servicios de seguridad de Ucrania están en una situación tan lamentable que permite a los servicios secretos de otros países actuar en nuestro país”.

Los espías rusos se han convertido en los principales sospechosos de la filtración. El presidente de Rusia, Vladímir Putin, hizo carrera en el KGB y luego en el Servicio Federal de Seguridad (SFS) y medios políticos rusos le atribuyen la difusión de documentos comprometedores, entre ellos el vídeo que hizo caer al fiscal general de Rusia en los años noventa cuando éste se disponía a organizar una investigación sobre la familia del expresidente Borís Yeltsin. La difusión del diálogo de Nuland con su embajador tendría por objeto provocar un nuevo pique (a añadir a los que ya ha provocado el exanalista de inteligencia Edward Snowden) entre europeos y norteamericanos, en este caso en relación a Ucrania.

A la hora de facilitar ayuda económica a Ucrania EE UU tiene más facilidad y puede ser más ágil que la UE. Tal vez sea un símbolo que en el otoño, cuando Victoria Nuland y la jefa de la política exterior de la UE, Catherine Ashton, se pasearon por el Euromaidán (la plaza símbolo de las protestas), la primera se dedicó a repartir bollos entre los manifestantes, y la segunda, no repartió nada. En su viaje a Kiev esta semana Ashton encontró a Yanukóvich muy indiferente ante las perspectivas, teóricamente abiertas, de avanzar hacia la firma del fallido acuerdo de asociación con la UE, señalan medios diplomáticos en Kiev.

Para tomar el pulso al Euromaidán, tanto estadounidenses como europeos se han apoyado en los líderes de los grupos parlamentarios de la oposición, que no son exactamente los líderes del Euromaidán, porque las protestas tienen su propia dinámica y los manifestantes, sus propias reivindicaciones.

Los emisarios occidentales conocen bien a Klichkó, el líder de UDAR, a Arseni Yatseniuk, el jefe del grupo parlamentario Patria de la encarcelada Yulia Timoshenko, y al nacionalista Oleg Tiagnibok, del partido Libertad. Pero conocen peor el tejido interno del Euromaidán. Medios diplomáticos europeos que en noviembre se esforzaban en “mantener encendida” la llama del Euromaidán para presionar a favor de la integración de Ucrania en Europa, tratan ahora de identificar a los colectivos de manifestantes que, en una situación crítica, pudieran desempeñar un papel moderador y disuasivo de los radicales dispuestos a morir si no se va Yanukóvich. El actual presidente “no dará el poder y, es más, su figura es necesaria para que no se desestabilice el Este de Ucrania”, señalan, en privado, medios diplomáticos europeos muy involucrados en la búsqueda de una solución para el conflicto de Ucrania.

Su mensaje, también en privado, es que EE UU y Rusia deben mantener su implicación en esta búsqueda. Esto exigiría formar una base de confianza entre estos grandes actores que están viviendo trayectorias divergentes. Moscú presenta las protestas en Ucrania como un fenómeno impregnado de ideología fascista y acusa a los países occidentales de aventar las protestas con intenciones antirusas. Los políticos de la oposición ucraniana han dado la espalda a Moscú, por considerar que el Kremlin se inmiscuye en los asuntos de su país y contribuye a desestabilizarlo.

Las relaciones de Occidente con Rusia son más tensas que en 2004, cuando se montó un amplio mecanismo de mediación conjunto en el que participaba Boris Grizlov, por entonces jefe de la Duma Estatal de Rusia. Aquel mecanismo concluyó en diciembre de 2004 con un acuerdo que permitió disolver la crisis, cuyo origen era precisamente la truculenta victoria de Yanukóvich en unos comicios presidenciales. Los rusos no compartían ni de lejos los argumentos de los líderes de la Revolución Naranja ni de los occidentales, pero formalmente fueron parte de la solución.

EE UU considera la filtración sobre Ucrania una maniobra de distracción rusa. Washington cree que Moscú quiere torpedear las negociaciones para formar gobierno con la oposición al presidente ucranio, contraria a los intereses del Kremlin

El departamento de Estado norteamericano considera que la filtración de la conversación telefónica privada entre la secretaria adjunta para Europa, Victoria Nuland, y el embajador estadounidense en Kiev, Geoff Pyatt, es una maniobra de distracción de Moscú sobre el verdadero problema que es el futuro del pueblo de Ucrania. “Habría que preguntarse qué quieren los rusos”, ha declarado Jen Psaki, portavoz del departamento de Estado, en la rueda de prensa de hoy viernes. Psaki no ha entrado en más detalles pero antes de zanjar la cuestión -que retrotrae a las luchas por la influencia propias de la época de la Guerra Fría- ha añadido que, sin duda, lo sucedido “es una distracción sobre los esfuerzos del momento”.

El día anterior, Psaki dijo al hilo de la filtración que era “un peldaño más dentro de las malas artes rusas”. Psaki hizo notar que quien primero se hizo eco de la noticia a través de Twitter fue Dmitry Losukov, asistente del viceprimer ministro ruso. De la misma opinión fue el jueves Jay Carney, el portavoz de la Casa Blanca, quien dijo que lo sucedido decía algo del Gobierno ruso.

Losukov negó ser quien comenzara la difusión del vídeo – titulado “Las marionetas de Maidán”, en referencia a los manifestantes en la plaza de Kiev donde se iniciaron las protestas-   y dijo que el sólo informó de ello en Twitter pero que ese tuit suyo se estaba usando para «hacer cargar a Rusia con la culpa»Para el departamento de Estado la filtración es “un peldaño más dentro de las malas artes rusas”

Al margen del bochorno que hayan causado las palabras de Nuland al desdeñar de manera displicente al papel de la Unión Europea en la crisis ucrania (“Que se joda la UE”, dijo la diplomática), la filtración de la grabación demostraría que Washington tiene avanzadas sus gestiones en la negociación de un futuro Gobierno y que considera que está ayudando a la antigua república soviética de forma más eficaz que Bruselas, algo que no es del agrado de Moscú, quien supuestamente estaría detrás de la grabación y la filtración a YouTube.

En una conversación de cuatro minutos, Nuland y Pyatt discuten los entresijos del nuevo Gobierno que pretende instaurar el presidente Viktor Yanukovich –después de que el ejecutivo cayese en bloque a finales de enero-, nombrando primer ministro y viceprimer ministro –respectivamente- a dos líderes de la oposición, Arseniy Yatsenyuk, antiguo ministro de economía, y Vitali Klitschko, excampeón mundial de boxeo. Durante el intercambio de pareceres, queda claro que Washington da su visto bueno al primero pero no al segundo, sobre quien Nuland puntualiza que “no es una buena idea que esté en el Gobierno”. “Creo que Yats [Yatseniuk] es el que tiene la experiencia económica y el que tiene la experiencia de Gobierno”, añade Nuland.

El embajador norteamericano en Kiev expresa entonces su deseo de que se forme un nuevo Gobierno que acabe con la violencia y el caos pero teme que Moscú intente hacer fracasar las conversaciones – Viktor Yanukovich es afín al Kremlin-. “Si ganan altura [las negociaciones], los rusos trabajarán entre bambalinas para torpedearlas”. Entonces Nuland –exportavoz del departamento de Estado durante la gestión de Hillary Clinton- comenta que el secretario general de la ONU podría nombrar en los días venideros a un enviado especial para Ucrania, quien podría acelerar el proceso y hacer reaccionar a la UE de su supuesta inacción.Al margen del bochorno que hayan causado las palabras de Nuland (Que se joda la UE), la filtración de la grabación demostraría que Washington considera que está ayudando a la antigua república soviética de forma más eficaz que Bruselas

Nuland –que el pasado mes de diciembre visitó la Plaza de la Independencia en Kiev en una señal de apoyo a los manifestantes antigobierno- dice respecto al papel de la ONU en la crisis que sería bueno que “Naciones Unidas ayudara a unir a las partes en conflicto”. A continuación es cuando a la experta diplomática se le escapa un exabrupto y le dice al embajador: “Ya sabes, que se joda la UE”. Pyatt dice: “Exactamente”. “Necesitamos que la ONU nos ayude a mantenerlos unidos porque si esto cobra importancia los rusos actuarán a nuestras espaldas y todo se irá al traste”, finaliza el embajador.

Cuestionada hoy sobre si la frustración es la tónica domimante en las relaciones entre Washington y Bruselas respecto al conflicto ucranio, la portavoz del departamento de Estado lo ha negado y ha asegurado estar en contacto cercano con la UE. “Trabajamos en conjunto”, ha insistido Psaki. “Por supuesto que no estamos de acuerdo en todo, como en cualquier negociación”, ha explicado, añadiendo que el comentario no refleja ni el sentir de EEUU hacia la Unión de los 28 países europeos ni el de Nuland.

Tanto EE UU como la UE trabajan en el ámbito diplomático para acabar con la violencia en la que se sumió Ucrania el pasado mes de noviembre después de que el presidente Viktor Yanukovich rechazase un importante acuerdo económico con la Unión Europea y aceptase, sin embargo, un préstamo del Kremlin de 15.000 millones.

Pero mientras que Washington considera que la mejor manera de presionar a Kiev es con sanciones económicas a los oligarcas y el Gobierno ucranio, Bruselas no confía en que esa estrategia de resultado y cita como ejemplo fallido a la vecina Bielorrusia y las sanciones por abusos contra los derechos humanos.

El Pais

------

------

Leave a comment

XHTML: You can use these html tags: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>