Publicado el: Dom, Mar 23rd, 2014

Sanciones de Estados Unidos a Venezuela, un juego político electoral

Por: Eduardo A. Gamarra*

La crisis en Venezuela ha generado un importante debate sobre la conducta de la política exterior de los Estados Unidos. Sin embargo, algunos sectores lo han convertido en una oportunidad para que algunos legisladores, cuyos distritos incluyen a votantes venezolanos en el sur de la Florida, logren el apoyo hispano en las próximas contiendas electorales.

No dudo del compromiso del senador Marco Rubio con la comunidad venezolana ni siquiera de su profundo rechazo al Socialismo del Siglo XXI que Maduro y otros dicen estar impulsando en América Latina.

Pienso, sin embargo que su repentino protagonismo tiene menos que ver con el bienestar de los venezolanos en la Florida o de los estudiantes y líderes opositores presos en Venezuela y mucho más con simples cálculos políticos en una temporada electoral decisiva. En los próximos 24 meses se librarán duras batallas electorales para elegir a gobernadores, representantes, senadores y por último al próximo presidente de los Estados Unidos.  Y por supuesto que cada voto contará, especialmente para los republicanos que ven la oportunidad de retomar el control del Senado y de la Casa Blanca.

De repente, hasta el gobernador de la Florida, Rick Scott -quien está en una batalla por su reelección- apareció en un conocido restaurante venezolano en la ciudad de Doral junto al senador Rubio hablando de política exterior y fustigando al presidente Obama y a Hillary Clinton. Además de estos dos políticos republicanos, otros, como Mario Díaz Balart e Iliana Ros Lehtinen, han presentado propuestas de ley que buscan restringir las visas a funcionarios del gobierno venezolano cuya participación en la represión esté claramente demostrada.

Al principio, algunos habían lanzado el globo de ensayo de dejar de importar parcialmente petróleo venezolano, pero muy pronto se arrepintieron al ver que este tipo de medida tendría consecuencias severas sobre el precio de la gasolina, algo que afectaría negativamente al consumidor y votante. La realidad es que los votantes que apoyan sanciones no quieren que estas les afecten de manera directa y particularmente en su economía familiar.

Rubio y sus colegas republicanos no se quedaron solos con estas ideas de sanciones por mucho tiempo.  Temerosos de perder votantes, senadores y representantes del Partido Demócrata se apuntaron inmediatamente a estas propuestas, especialmente la de quitarles la visa a venezolanos pro gubernamentales.

Es como si estos políticos no hubiesen aprendido lecciones básicas de las fallidas sanciones a otros países, incluyendo el famoso embargo a Cuba.  No sólo es que esas no lograron el objetivo de derrocar a los hermanos Castro, sino que paradójicamente el embargo se convirtió en el mejor aliado del gobierno cubano, el cual durante más de cincuenta años ha usado cotidianamente la excusa de que el embargo es la causa del desastre económico cubano.

Lo más triste de las propuestas de sanciones a Venezuela es que en este momento de crisis las meras declaraciones de Rubio y otros le han caído como anillo al dedo a Nicolás Maduro.  ¡Qué más evidencia necesita para convencer a sus seguidores de que Estados Unidos intenta derrocar al gobierno bolivariano y que lo que pronto se viene es un “bloqueo” similar al que se impone sobre Cuba!

No es que la tenue respuesta del gobierno de Barack Obama haya sido la mejor, pero sí es la más realista, dada la camisa de fuerza que tiene los Estados Unidos de no intervención en los asuntos internos latinoamericanos.  No puede impulsar golpes de estado como lo hacía durante la Guerra Fría, y mucho menos invadir a Venezuela como piensan los bolivarianos.  La alternativa institucional vía la frágil OEA es la única opción real que tiene Obama y ésta no logrará los resultados que busca la oposición venezolana y los legisladores norteamericanos.

Y es precisamente por eso que les sale políticamente eficiente impulsar propuestas de sanciones que no son más que saludos a la bandera.

Los legisladores deberían ser más sinceros con sus distritos y con esos nuevos votantes venezolanos.  Quitarle la visa a unos cuantos “boli burgueses” quizás hará sentir bien a algunos, pero hará más para consolidar al gobierno venezolano que cualquier otra cosa.

Más allá de una postura de conveniencia electoral, sería mejor que dediquen sus energías a repensar por qué la formula Republicana y Demócrata ha fracasado en América Latina y el Caribe.  O mejor aún, deberían reencauzar sus energías en promover la reforma migratoria que nos viene prometiendo hace años.

*Profesor de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Internacional de la Florida.

EFE

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