Published On: dom, Nov 9th, 2014

El Caso Jaua “complica” las buenas relaciones entre Venezuela y Brasil

A la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, le molesta que su Gobierno sea equiparado con el de Nicolás Maduro. En una rueda de prensa el 06NOV14 dijo: “Es una vergüenza tratar los dos países como iguales. Es una excrecencia porque no tienen comparación”. Rousseff aseguró que aquéllos que califican a su Gobierno como “bolivariano” (chavista) actúan por prejuicios contra ella.

Elías Jaua, miembro del selecto Comando de la Revolución que manda en Venezuela, es epicentro de un impasse entre los Gobiernos de Venezuela y Brasil. Jaua exvicepresidente ejecutivo de Hugo Chávez y excanciller de Nicolás Maduro, es el actual ministro para comunas y movimientos sociales. Además detenta el título (el cargo no existe en la legislación venezolana) de “vicepresidente del Gobierno para el Desarrollo del Socialismo Territorial”. El 24OCT14 el público se enteró que Jaua estaba en São Paulo, justo en medio de la campaña electoral brasileña.

El extraño viaje del ministro de Maduro a Brasil no pasó desapercibido para sectores políticos opositores brasileños. Mientras la Asamblea Nacional de Venezuela, controlada por el chavismo, rechazó la petición opositora para abrir una investigación del viaje de Jaua, en Brasilia el parlamento se dispone a indagar el caso. Antonio Imbassahy, líder del PSDB en la Cámara de Diputados, solicitó formalmente el 31OCT14 al ministro de Justicia, José Eduardo Martins Cardozo, y a la procuraduría (fiscalía) de la república en São Paulo, abrir una investigación contra Jaua a quien señala de posibles crímenes contra la seguridad nacional y contra el orden político y social de Brasil. El diputado Imbassahy igualmente habría solicitado a la Agência Brasileira de Inteligência que proceda a suministrar la información recolectada sobre la presencia de Jaua. Por su parte, el senador Flexa Ribeiro (PSDB, estado de Pará), criticó el 04NOV14 que el Gobierno venezolano firme acuerdos con el MST. “Jaua debería respetar a los brasileños”, dijo Ribeiro, agregando que ese movimiento no tiene legitimidad para representar a Brasil.

El caso Jaua ya fue introducido en la agenda legislativa brasileña y tratado el 05NOV14 en la reunión ordinaria de la Comisión de Relaciones Exteriores y Defensa Nacional CREDN de la Cámara de Diputados. A solicitud del diputado Ronaldo Caiado, (DEM, estado de Goias), fue aprobada la invitación al ministro de Relaciones Exteriores Luiz Figueiredo Machado, a fin de presentar explicaciones sobre el acuerdo firmado entre el “MST y el Gobierno venezolano para el entrenamiento de sus integrantes con vistas a una revolución socialista”. El canciller brasileño comparecerá ante la CREDN el 19NOV14.

El diputado Caiado, quien a partir de enero ocupará asiento en el Senado, dijo en su documento a la CREDN, “que ese señor Jaua intente hacer revolución socialista en su país, pero es gravísimo que venga a Brasil, con permiso del Gobierno brasileño a insuflar movimientos que han perpetrados actos de extrema violencia en nuestro país”. El documento del diputado Caiado, ampliamente difundido en la prensa brasileña, señala que “el nombre de ese ministro venezolano estuvo recientemente estampado en las páginas policiales” y reseñó la detención de la empleada de Jaua en el aeropuerto de Guarulhos bajo acusación de “tráfico internacional de armas”.

El Gobierno de Dilma Rousseff intentó mantenerse ajeno al escándalo Jaua. La detención de la empleada de Jaua ocurrió el 24OCT14, fecha cuando la jefatura del Gobierno brasileño estaba absorta en las elecciones que ocurrirían apenas dos días después. Pero los hechos alrededor de la presencia de Jaua generaron malestar en el alto Gobierno brasileño. La violación a elementales normas de comportamiento entre gobiernos amigos se habría sumado a la convicción de que el venezolano intentaba usar al Gobierno Rousseff como tapadera para evitar un escándalo en Venezuela. Además, se sumó la posición de la Cancillería propicia a dar una lección a la usualmente díscola diplomacia chavista. La posición dentro de Itamaraty, según rumores que corrieron en el mundo diplomático de Brasilia, era presentar una nota de protesta ante el Gobierno de Venezuela. En razón de las estrechas relaciones con el régimen venezolano, el tema Jaua fue tratado personalmente por el canciller Figueiredo con la presidenta Dilma Rousseff, quien ordenó la convocatoria del representante venezolano en Brasilia y la entrega de una “nota verbal” manifestando el malestar del Gobierno. Lo que pudo ser resuelto con una llamada telefónica desde el Palacio de Planalto a Caracas, se convirtió en asunto de cancillerías. “Injerencia en asuntos internos” fue la acusación imputada por Brasil a Venezuela ante la falta de notificación previa de Jaua sobre las actividades políticas que cumpliría en territorio brasileño.

La inusitada reacción diplomática de Brasil hacia el Gobierno chavista encontró a la embajada de Venezuela sin embajador, en manos de un funcionario con apenas nueve meses de haber ingresado al servicio exterior venezolano.

Desde la llegada de Hugo Chávez al poder, la misión diplomática venezolana en Brasilia fue objeto de una pronunciada militarización, incluyendo el aumento del personal militar con la inclusión de un oficial general como parte de la plantilla. Militares retirados y civiles activistas del chavismo se han rotado en la jefatura de esa embajada en la última década. De hecho, quien fuera embajador de Venezuela en Brasilia desde mediados del año 2013 hasta fecha reciente, fue el almirante Diego Molero, ministro de Defensa que facilitó la transición entre Chávez y Maduro. Molero fue trasladado en octubre a la embajada en Perú y su reemplazo aún no llega a la capital brasileña. El funcionario de mayor rango en la misión, con rango de ministro consejero, es el militar retirado (vicealmirante) Reinaldo Segovia Tovar, quien inició su vida diplomática apenas en marzo del 2014. Según su hoja de vida, ejerció cargos de finanzas en la Armada venezolana y en diversos organismos, sin experiencia previa en relaciones internacionales. En tanto, el funcionario brasileño que entregó a Segovia la “nota verbal” y expresó el malestar de Rousseff, el canciller Luiz Figueiredo Machado, cuenta con 35 años en experiencia en diplomacia.

Diario Las Américas

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