Publicado el: Mie, Feb 11th, 2015

¿Será duradera la luna de miel del pueblo griego con su nueva dirigencia?

¡Qué interesante el mecanismo de ilusión y esperanza inscrito en los seres humanos!

Nos gusta oír buenas noticias y que nos den esperanzas no importa que tan poco probable sea el resultado positivo de esas ilusiones. Pero a fin de cuentas creo que ese mecanismo, si bien es negativo en algunos aspectos, como volver a cometer los mismos errores por los que ya hemos pasado, también nos ayuda a mantener una actitud positiva.

Hay un libro del profesor Daniel Gilbert llamado “Stumbling on Happiness” que toca este tipo de temas. En él el profesor Gilbert expone como nuestra memoria puede ser selectiva. Por ejemplo, supongamos que usted recuerda con añoranza un día de pesca con su padre y de cómo había pasado uno de los días más felices de su niñez; sin embargo, la realidad muy probablemente fue diferente, porque le picaron los mosquitos, se indigestó con la comida que llevaron y se les accidentó el automóvil cuando venían de regreso.

Los pueblos como grupo, también tienen las mismas características. Así vemos a los griegos votando al partido de la extrema izquierda Syriza sobre la promesa de que el nuevo primer ministro, Alexis Tsipras, podría eliminar la mitad de la deuda de la nación y suavizar las medidas de austeridad.

Suena bien, pero es posible que a los acreedores de esa deuda no les parezca ni tan melodioso el sonido ni tan viable.

Los griegos harían bien en analizar porqué llegaron a ese nivel de deuda. ¿Cedieron con facilidad a presiones de sindicatos a cambio de tener paz laboral? ¿Edades y montos de retiro diferentes al resto de la Unión Europea? ¿Medidas populistas que implican transferencias fiscales sin su contraparte? En fin, definir cuáles eran las distorsiones que los llevaron a ese nivel de endeudamiento.

Salvando las distancias, un país debe manejarse como un hogar. Usted no debe endeudarse más allá de sus recursos. Es como si le prometiera a su familia que cada uno tendría un automóvil y además pasarían vacaciones en un resort del extranjero cuando realmente lo que estaría a su alcance es viajar en transporte público y pasar las vacaciones en las playas más cercanas.

Imaginemos a la Unión Europea como una gran empresa conformada por diferentes unidades de negocio. Se supone que cada unidad de negocio se rige por reglas similares en cuanto a condiciones de trabajo y salarios; pero si alguna de esas unidades comienza a reducir sus horas de trabajo y a aumentarse los sueldos pero sin producir más, entonces no es sorprendente que para poder balancear sus cuentas tenga que endeudarse, cosa que no les parecerá buena idea a las demás unidades de negocio que conforman esa empresa.

Podría ser que a los nuevos gobernantes de Grecia se les ocurra que la mejor solución es salirse de la Unión Europea y regresar a la antigua moneda (dracma) Esto les facilitaría poder imprimir más moneda para cumplir las promesas electorales y suavizar las medidas de austeridad, pero tengo la impresión que eso sólo traerá más miserias al pueblo griego porque, por un lado usted no podrá repartir riquezas que no hayan sido creadas previamente y por el otro la impresión de moneda inorgánica ha demostrado hasta la saciedad que lo que origina es inflación.

¿Cuánto tiempo durará la luna de miel de los griegos con sus dirigentes? No lo sé, pero si en efecto se les ocurre abandonar la Unión Europea y por lo tanto la moneda, la desilusión no se hará esperar por mucho tiempo.

www.articulosenespanol.com

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