Publicado el: Mie, Ago 7th, 2013

¿Será reelegido el presidente Juan Manuel Santos?

 

El presidente colombiano enfrentará una dura batalla cuesta arriba si decide presentarse a la reelección

Este 7 de agosto, el presidente de Colombia Juan Manuel Santos entra en el último año de su mandato y en la fase definitiva para saber si se presenta o no a la reelección. La más reciente encuesta reveló que el 47,4% de los votantes apoya su gestión, una cifra que no le da para muchas alegrías y que augura una campaña cuesta arriba. Las encuestas indican también que el 62% de los colombianos está en desacuerdo con la eventual reelección del actual mandatario.
Pero no es imposible que alcance otra vez la presidencia. Santos puede exhibir unas cifras macroeconómicas favorables al final de su tercer año de mandato con un crecimiento del país que supera el 4,5%. Las finanzas públicas muestran solidez, la inflación parece controlada, el desempleo manifiesta descenso y la situación de equilibrio de las finanzas le da al país un cómodo margen de maniobra en el marco de los altibajos de la economía global. Estos datos, sin embargo, no levantan el entusiasmo de los colombianos, que parecen mirar más hacia los errores y lo que no se ha hecho en estos tres años de Gobierno.
Los paros y bloqueos en las carreteras por parte de agricultores en la región productora de café y en la conflictiva región del Catatumbo, limítrofe con Venezuela, en los últimos meses, ilustran el malestar de los trabajadores del campo colombiano. La industria del país no pasa por sus mejores momentos y la dramática carencia de infraestructuras son argumentos de peso para las quejas de sus detractores.
Dos proyectos de reforma urgentes -en el sistema de salud y el sistema de pensiones- en pleno período preelectoral podrían tener un efecto bumerang para las aspiraciones reeleccionistas del presidente. Ambas aparecen como reformas inaplazables pero son extraordinariamente complejas y las fórmulas escogidas chocan con los intereses de políticos ligados a empresas prestadoras de estos servicios. Y esto a un año de comenzar la campaña electoral podría debilitar más aún la imagen del presidente.
En este contexto, las conversaciones que mantiene el gobierno Santos en La Habana con representantes de la guerrilla de las FARC se convierten en el eje de una situación muy polarizada de cara a la inminente contienda electoral. No hay un colombiano que no quiera la paz después de medio siglo de conflicto y sus secuelas de violencia para esta sociedad, pero no hay consenso sobre cómo alcanzarla. Santos ha apostado a que es mediante la negociación pero su encarnizado enemigo, el ex presidente Álvaro Uribe, insiste en que solo mediante el aplastamiento militar de la insurgencia se conseguirá la pacificación de Colombia.
A favor de Uribe y sus tesis belicistas juegan no sólo las peticiones irrealizables que a cuentagotas van soltando a la opinión pública los representantes de la guerrilla en La Habana, sino también el escepticismo de muchos colombianos que no están muy convencidos de que sea posible firmar la paz con las FARC. Aun en el caso de llegarse a un acuerdo con la guerrilla, la gente no termina de hacerse a la idea de ver a guerrilleros hoy acusados de los peores delitos, actuando el día de mañana en la vida política del país.
Aquí las encuestas también son preocupantes para Santos: el año pasado 77% aprobó el proceso de paz, hoy sólo lo hace el 59%. De modo que el gran reto de Juan Manuel Santos en un año preelectoral como el que ahora tiene por delante, es convencer a la gente de que las conversaciones con la guerrilla llegarán a buen puerto.
El tiempo es oro y no hay mejor dicho para el momento que atraviesa Colombia. Santos aseguró al comienzo de las conversaciones en La Habana que tales negociaciones “se medirían en meses, no en años como ha ocurrido en ocasiones anteriores”, y dio de plazo hasta el mes de noviembre de este año para alcanzar un resultado. En esta semana, cuando ha hecho balance de su gestión de los pasados tres años, ha añadido que “no es tan grave que los diálogos se prolonguen un par de meses”, de donde se puede asegurar con absoluta certeza que el diálogo de La Habana coincidirá con la campaña política y que si hay firma de acuerdos con la FARC será, lo más temprano, en el mes de enero.
La guerrilla no va a desaprovechar la oportunidad de estar dos meses más saliendo en los medios nacionales e internacionales como ha ocurrido hasta ahora. Como quiera que sea, la eventual aspiración de Santos a la reelección en los comicios de mayo del próximo año, está ligada al éxito o fracaso de las conversaciones de La Habana. El pasado domingo, Juan Manuel Santos insistió en que no despejará la incógnita de si se presenta o no hasta el mes de noviembre. Cuenta a su favor el no tener un rival claro y fuerte por parte de la oposición, pero el último tramo de su gestión no pinta precisamente como un paseo fácil.
 DIARIO LAS AMÉRICAS Juan Restrepo

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