Publicado el: Lun, Jul 20th, 2015

Tan lejos, pero tan cerca: ¿En qué se parecen las crisis económicas de Grecia y Venezuela?

¿En qué se parecen las crisis económicas de Venezuela y de Grecia? Parece que encontrar una respuesta es sumar peras con manzanas, pero hay un factor coincidente de fondo: el daño que hace manejar la economía bajo criterios políticos populistas.

“Venezuela y Grecia son ejemplos de que los controles, el ocultamiento de cifras y el deterioro institucional perjudican a los ciudadanos (…) A los griegos les vendieron la idea de que poniéndose guapetones y hablándole duro a la Unión Europea iban a salir de la crisis, y les salió el tiro por la culata. Igual pasa en Venezuela, cuando Maduro afirma que los mercados internacionales están cerrados al país por la guerra económica”, explicó Luis Oliveros, profesor de Economía Petrolera y Economía Internacional en la Universidad Central de Venezuela.

Además, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, picó adelante para manifestarse en favor de la soberanía griega y atribuir el descalabro económico del país a los rigores del capitalismo. El apoyo manifiesto del gobierno venezolano a la causa griega hace inferir a Barclays que Maduro podría usar este referente para promover el respaldo ante un eventual default de la economía venezolana.

¿Cuál de los dos países pudiese salir mejor librado de estas circunstancias? ¿quién pudiese hacerlo en menor tiempo? Al menos, algo está claro para dos analistas económicos consultados: la crisis Griega es más profunda y quizás haya que recorrer más camino para enderezar el entuerto; pero la venezolana es más incierta, porque su resolución depende exclusivamente de un cambio político.

Recursos vs voluntad política
Al colocar sobre la balanza las fortalezas de ambos países, Venezuela sobresale con un ingreso petrolero que aunque ha ido mermando, ha sido el colchón de una economía que parece nunca tocar fondo. Por su parte, Grecia carece de ese recurso energético, pero cuenta con el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional. Venezuela no tiene un respaldo económico de ese tipo y no quiere al ir al Fondo Monetario Internacional. En ese aspecto, Venezuela está sola, por eso su riesgo país es mayor y el pesimismo de sus habitantes también.

La cifras macroeconómicas actuales del país suramericano son desesperanzadoras: Una inflación que según los más recientes cálculos del Fondo Monetario Internacional estará muy por encima del 100% a finales de 2015; una caída del Producto Interno Bruto entre -7% y -10%; un déficit fiscal cercano al 20% -tres veces mayor al de Grecia y que no llegó a registrarse ni siquiera en países con conflictos bélicos- y un dólar paralelo disparado que es la principal pesadilla de los venezolanos: ya excede largamente la barrera de los 600 BsF, ante la escasa oferta de divisas en mecanismos alternos al dólar controlado.

También, la crisis económica es una bomba de tiempo que amenaza con generar en cualquier momento una desestabilización política y social. Henkel García, director de la firma venezolana Econométrica, resalta que ya hay indicios de que eso ya está ocurriendo. “Ya vemos, al menos con frecuencia semanal, indicios de saqueos de establecimientos o gandolas. Ese número de eventos se va a incrementar con el paso del tiempo”.
Un informe del Evan Ellis del Instituto de Estudios Estratégicos (SSI) del Ejército de Estados Unidos refrenda esta afirmación. El documento advirtió que la creciente escasez sugiere que podría haber hambruna, enfermedades y violencia.

¿Cuestión de tiempo o de maniobras?
El margen de maniobra de Venezuela para encauzar su economía parece ser mayor que el de Grecia. El panorama de ese país se complica al pertenecer a una eurozona con una moneda común, lo que mantendrá por un tiempo más el déficit tanto fiscal como comercial a pesar de las medidas que se implementen.

Pero en la nación suramericana, la piedra de tranca es la escasez no solo de productos, sino también de voluntad política: es poco probable que en un año electoral, el gobierno modifique radicalmente -como se necesita- un modelo económico insostenible.
“Venezuela tiene un entramado de controles que distorsionan la economía, pero a diferencia de Grecia, un cambio político permitiría adoptar medidas que desmonten esos controles y propicien cambios inmediatos (…) Sin embargo, los que viven de los controles no van a desmontarlo y menos en un año electoral”, opinó García.

¿Cuánto tardaría Venezuela en recuperarse económicamente si hay un cambio político? Oliveros esboza el paisaje: “El tiempo es relativo, pero haciendo las cosas rápidamente, podríamos tener una inflación de un dígito en dos o tres años. En cuanto a la oferta global de bienes y servicios, los cambios se sentirán en el corto plazo, porque al desmontar el control cambiario, el sistema libre permitirá distribuciones más eficientes y se destrabarán fallas de producción que hay por falta de insumos. El crecimiento económico, por su parte, se podrá retomar en un par de años”.

Fuente: Miami Diario

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