Publicado el: Lun, Jun 12th, 2017

Theresa May se disculpa con los conservadores por convocar elecciones adelantadas que los hicieron perder la mayoría parlamentaria

“Yo los metí en este lío, yo voy a sacarlos de él”: la crisis política que tiene a Theresa May “prisionera” en el 10 de Downing Street tras las elecciones en Reino Unido

“Yo nos metí en este lío, yo nos voy sacar”.

Con esas palabras la primera ministra de Reino Unido, Theresa May, reconocía este lunes la difícil situación creada por los resultados de las elecciones generales de la semana pasada en las que los Tories perdieron su mayoría en el Parlamento.

En una reunión privada con legisladores de su partido, May se disculpó por su decisión de convocar a comicios anticipados con miras a obtener una mayoría más sólida para negociar la salida del país de la Unión Europea, el llamado Brexit.

La idea terminó debilitando su posición. El número de parlamentarios de su agrupación política se redujo de 331 a 318, quedando seis escaños por debajo de lo requerido para obtener mayoría absoluta.

Ahora, May está en trámites para formar un nuevo gobierno, pero no se deje engañar. El juego político en Reino Unido ya no es el mismo de siempre.

El castillo de naipes cuidadosamente construido ha sido barrido en las elecciones generales. La política se ha vuelto más caótica, más brutal.

El Partido Conservador británico es conocido por su crueldad a la hora de deshacerse incluso de sus líderes más queridos cuando estos ya no resultan útiles para mantener a la organización en el poder.

La defenestración de la ex primera ministra Margaret Thatcher, ídolo de los Tories, fue un ejemplo de ello. Pero lo que ocurre ahora es mucho más cruel, una despiadada lección sobre el ejercicio del poder.

May quedó destrozada por los comicios, pero ahora está obligada a mantenerse en el cargo para proteger la oportunidad de su partido de aferrarse al poder.

Ella es como un monarca medieval, capturado por sus barones y despojado de los consejeros que quería y en quienes confiaba. Su gobierno es tan estable como un taburete con dos patas y ella se ha quedado sin fuerzas, debilitada por las exigencias de sus colegas.

No he hablado con ningún miembro del Partido Conservador que crea que May pueda durar más de dos años como primera ministra. Muchos dicen que se quedará seis meses, algunos creen que apenas unos días.

Lo que es peor: ellos admiten abiertamente que no saben cuánto tiempo ella pueda aguantar o cuál será el disparador que active la trampa.

Sospecho que ella se mantiene en el cargo con un sentido agónico de la responsabilidad, más que por una ambición arrogante.

Puede que me equivoque.

Fuente: BBC

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