Publicado el: Dom, Abr 28th, 2013

Tibisay Lucena se quitó la careta en cadena nacional

 

(Especial para ImpactoCNA).- La puesta en escena de Tibisay Lucena  fue una representación que dejó atónitos a quienes la oyeron. Fueron  fintas dignas de un ágil boxeador; desplazándose por el ring con mucha agilidad para evitar el golpe que lanzó Capriles: verificar los Cuadernos de Votación y las huellas dactilares.  El gobierno está urgido de cerrar este capítulo y ordena  a sus fieles seguidores a rematar el adversario.  El olor a fraude ya desborda los límites venezolanos. La tozuda actitud de Capriles y la persistencia del pueblo elector en sus reclamos no es ignorada por las democracias del mundo.  La cadena televisiva de la Presidenta del Consejo Nacional Electoral es un acto desesperado e inútil para salvar, inútilmente,  su propia responsabilidad. El fraude es inocultable y no por el fraude mismo sino por el simple hecho de negarse a practicar las auditorias solicitadas. Quien no la debe no la teme.  Y desde luego la comprobación del fraude no significa como muchos señalan, incluyendo al propio Capriles, solamente  la repetición de las elecciones. No. La comprobación del fraude es la evidencia de la ilegitimidad del gobierno y, más aun, la comprobación de la existencia de un grupo de forajidos que de manera contumaz viola la ley y perpetra cualquier acto de ilicitud. Es la descalificación para gobernar. La descalificación para tener segundas oportunidades. Y no nos engañemos: la naturaleza espuria de los gobernantes solo podrá mantenerse con el ejercicio de la fuerza y la castración de la opinión pública y los medios de comunicación social que  intenten  difundirla. Se está empedrando la avenida de la dictadura.

 

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