Publicado el: Vie, Feb 13th, 2015

UN PRONÓSTICO DE COLOR SERIO

Por: Emilio Saenz

El Palacio Federal Legislativo, donde funciona la Asamblea Nacional de Venezuela, es un hermoso edificio de estilo neoclásico del siglo XIX que ha sido testigo en diferentes ocasiones de batallas, no sólo verbales sino también a puños.

En los alrededores del palacio, se desenvuelve cotidianamente una actividad económica, que va desde venta de libros de leyes en estantes ambulantes a quioscos de baratijas e imágenes de símbolos valiosos para la revolución chavista.

En los alrededores, también se consiguen grupos de desocupados pertenecientes a “colectivos”, que responden a las órdenes del chavismo y cuyo principal objetivo es recordarle a todo aquel que no esté de acuerdo con el gobierno, y se le ocurra protestar cerca de las inmediaciones de la Asamblea, que la revolución “bonita” no tiene mucha paciencia con la gente que no entiende que este es un tipo de “democracia” diferente.

Tan diferente como para destituir a María Corina Machado, una diputada elegida por el pueblo y que obtuvo la mayor cantidad de votos en las elecciones de Septiembre del 2010, con el argumento de que al haber hablado en el seno de la OEA, como invitada por Panamá, eso la hacía sujeto a destitución de acuerdo con la Constitución vigente. Evidentemente una interpretación muy particular de la bancada oficialista.

A pesar de las protestas, nada pasó. Como tampoco pasó nada cuando a principios de este año la Asamblea eligió por mayoría simple de votos, al Fiscal General de la Nación, al Contralor General, al Defensor del Pueblo, a doce de los treinta y seis jueces del Tribunal Supremo de Justicia y tres de los cinco directores del Consejo Supremo Electoral, cuando la Constitución especifica explícitamente que debe ser con las 2/3 partes.

Por supuesto, que los individuos elegidos pertenecen al coro que afina en la misma clave del gobierno y por lo tanto, obedientes a las directrices que vengan del Ejecutivo y/o del Presidente de la Asamblea. De nuevo, hubo protestas por parte de la oposición, pero como el Tribunal Supremo avaló la elección, todo se quedó igual. La situación recuerda mucho al niño que no juega bien beisbol, pero como es el dueño del guante, la pelota y el bate, puede cambiar las reglas a su antojo.

¡Mira que los tiempos cambian! En ese mismo edificio de la Asamblea actual fue destituido en marzo de 1993 por “peculado doloso y malversación” el ex presidente Carlos Andrés Pérez, claro, que aquellos congresistas no eran tan revolucionarios, como los de ahora. ¿La causa detrás de la destitución? La ayuda económica por 17 millones de dólares que le había brindado a la ex-presidenta de Nicaragua Violeta Chamorro para solidificar la democracia en ese país. ¡Una cáscara de ajo! comparado con los cien mil barriles diarios que se le entregan a Cuba o los 404 millones de dólares “donados” a Bolivia, según información del propio Evo Morales. Sin embargo nada pasa, ni interna ni externamente porque a Venezuela, las naciones “amigas” la han dejado sola y miran hacia otro lado cuando suceden los atropellos institucionales. Y no hablemos de los derechos humanos, porque además de que ahora las protestas pueden ser reprimidas con armas de poder mortal, siguiendo el nuevo decreto del Ministro de la Defensa, el gobierno tiene los bemoles de mantener encarcelados y sin juicio a Leopoldo López, un político opositor y a varios estudiantes, haciendo caso omiso de una orden emanada de la ONU.

¿Qué se puede hacer cuando por la vía cívica y constitucional no se logra nada, porque los dueños del guante, la pelota y el bate adaptan las reglas a sus “necesidades”?. No es una respuesta fácil de contestar.

Se pueden hacer pronósticos con base en las probabilidades de ocurrencia. Uno, que pareciera que tiene altas probabilidades, es que algún grupo de militares, tomando como argumento la defensa de la Constitución, decidan derrocar al régimen, en vista de que las instituciones que se suponen sean el balance de poder, están controladas por el ejecutivo. Razones para hacerlo sobran; el problema es ¿Cuál grupo de militares? Porque siendo optimistas, podrían ser militares institucionales que restablezcan el orden constitucional y las instituciones; pero también podría ser un grupo de “peor de lo mismo” buscando hacerse con el poder y entronizarse al mejor estilo de las dictaduras latinoamericanas del siglo XX. En cualquiera de los dos casos, desgraciadamente, no será un proceso incruento y lo peor de estas situaciones es que cuando se desatan las bestias de la violencia es difícil volverlas a amarrar.
¡Dios quiera que un escenario cívico y democrático sea lo que prevalezca! porque de otra manera, a pesar de tener en su poder el guante, la pelota y el bate, podría suceder que… cerraran el “stadium”.

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Displaying 2 Comments
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  1. nathalie dice:

    Excellence articulo que recuerda la historia de Veneuela!

  2. Es triste como los edificios de nuestra historia tendran que contar estos tristes dias de un gobierno indigno.

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