Published On: Vie, Nov 21st, 2014

Un pueblo insensible, aletargado

Por: Fernando Facchin

“¡Un mundo diferente , no puede ser construido
por personas indiferentes!” C. Dorado

Luego de leer las declaraciones de Torralba: donde llama a “dejar el ayayay” y construir una nueva mayoría”. Las de Aure: quien dijo: “Tenemos que unirnos para; #no para estar juntos, sino para hacer al juntos” .(J- Donoso C.), y ese algo no puede ser para saciar un ego sino para recuperar a Venezuela, que la han destruido los oficialistas con la anuencia de las mezquindades y componendas opositoras.”

Hago un “paneo” de la situación política, social y económica del país, llego a la conclusión que nuestro pueblo, nuestra sociedad, es una sociedad aletargada por falta de motivación ciudadana para convertirse en proactiva política, lo que incuestionablemente coadyuvará a encontrarse el camino de nuestra libertad, con valentía, madurez y decisión, constituyendo así una ciudadanía plena, esa que tanta falta hoy en el país, donde nos encontramos inmersos dentro del más oscuro subdesarrollo económico, social y político, al igualmente incursos en un subdesarrollo espiritual, de donde deriva la base fundamental del oficialismo.

Carecemos de mecanismos institucionales que le permitan a la sociedad manifestarse libremente y desarrollar su participación y para que todo esto cambie hace falta que los ciudadanos, debidamente motivados en los cuatro puntos cardinales del país, miremos hacia la problemática del país y no hacia nuestros propios y egoístas intereses, en un letargo socio/político equivocado.

Es lamentable decirlo, pero en este país no contamos con organismos intermedios entre la política y la sociedad que representen un contrapeso cierto y real a la hegemonía del poder oficialista, tenemos un pueblo, una sociedad adormecida, insensible, aletargada, una sociedad de baja intensidad, lo que en nada contribuye a una deliberación pública de calidad para lograr un verdadero orden democrático.

Mientras tengamos una economía errática, instituciones sometidas a la corrupción, la ineficiencia y la incapacidad, un nivel de criminalidad inaceptable, un régimen político en franca decadencia y un liderazgo político vetusto, cansado y adormecido en las viejas política partidistas y la sociedad siga esperando “que pase a algo” somos responsables directos de que los problemas, lejos de resolverse vayan en aumento, gracias a sólo ser espectadores pasivos de los desafueros gubernamentales.

El pueblo y ¿por qué no la sociedad en pleno? Está acostumbrado a recibir todo sin el más mínimo esfuerzo, acostumbrado al sojuzgamiento oficial, a las prebendas, dádivas, canonjías y las despreciables prácticas populistas, mantenidos en un esquema de sometimiento y abandono, de esa manera se pierde la ciudadanía y nos convertimos en ilotas y quedan estigmatizados para el futuro como esclavos del oficialismo.

Originalmente los mecanismos genuinos de participación eran los partidos políticos, éstos eran los nexos y lazos que unían a la sociedad y la participación política, lamentablemente los partidos políticos de hoy sólo se remiten al equivocado y extemporáneo “consenso electoral”.

Sobre las bochornosas e insólitas colas para adquirir productos de primera necesidad, o se segunda, así como la gasolina, la harina, el azúcar, jabones, etc., me permito recordar una frase de A. Eisntein: “Si alguien disfruta marchando al ritmo de la música, en fila y al unísono, ya le desprecio simplemente por el hecho de que le han dado erróneamente un cerebro, Con la médula espinal le habría bastado”

Volviendo al principio se puede decir que la nueva mayoría se puede lograr cuando haya respeto personal de cada político egoísta y éste se coloque al lado de la sociedad sin aspiraciones inmediatas pero de frente con Venezuela.

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