Publicado el: Mar, Oct 25th, 2016

Una ciudad de retiro de ancianos en Florida podría dar la la presidencia a Trump

the-villages-aerial-reducedUn oasis para ancianos es bastión de Trump en Florida
Los menús tienen tipografía grande, las boutiques venden ropa holgada, las zapaterías no exponen tacones sino pantuflas en las vitrinas y los ancianos se desplazan en carritos de golf a lo largo de las sendas que bordean las calles y avenidas.

Estamos en The Villages, una ciudad poblada por cabezas grises y sin policías a simple vista. Desarrollada especialmente para jubilados en el centro de Florida, se ha convertido en el mayor bastión republicano de este estado del sureste de Estados Unidos.

En el estacionamiento de cada casa se ve al menos un carrito de golf, muchas veces decorado con calcomanías a favor del candidato republicano Donald Trump.

“Son personas que trabajaron duro, ahorraron su dinero, tienen sentimientos muy fuertes sobre las oportunidades que les dio este gran país y esos son los valores que trajeron” al emigrar a The Villages atraídos por el clima cálido, cuenta John Calandro.

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Muy dispuestos a charlar -tienen tiempo- los residentes reciben a la prensa con los brazos abiertos. Calandro lleva a la AFP a dar un paseo en su carrito de golf, que dice en su parte trasera “Veteranos por Trump”.

Mientras señala iglesias y campos de golf, Calandro asegura que ningún habitante de The Villages -foco migratorio de jubilados de todo Estados Unidos, sobre todo del frío norte-, ha nacido ahí.

“Es emocionante hablar con gente de todo el país y ver que compartimos los mismos valores”, comenta este veterano de Vietnam y presidente del partido republicano local. “Somos fuertes creyentes del capitalismo”.

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“Realmente es una comunidad de gente con valores similares”, confirma Marina Woolcock, atraída desde Nueva York por el estilo de vida y el buen clima. Ahora preside la federación local de mujeres republicanas.

Al caer la tarde, una pequeña feria se instala en el centro de The Villages y los ancianos bailan country en línea en la plaza. Otros permanecen sentados, mirando la escena con una sonrisa. Muchos llevan gorras o ropa con motivos republicanos.

“Es una zona tradicionalmente muy conservadora”, dice Ann Boyd, una maestra jubilada que trabaja en la campaña demócrata local. “Si miras un mapa de Florida, hay un enorme punto rojo justo donde está The Villages”.

Pero Boyd lamenta que se siente marginada y en ocasiones es sujeto de provocaciones de parte de los republicanos. No iría a la plaza a bailar con su camiseta demócrata, por ejemplo.

“Normalmente tenemos bajo perfil, porque ellos (los republicanos) asumen que todo el mundo piensa como ellos, pero no es el caso”, dijo.

Según la División de Elecciones de Florida, 53% de los inscritos para votar en el condado de Sumter -con 118,000 habitantes- están afiliados al partido Republicano.

Por eso este electorado es el último recurso de Trump en su atribulada campaña por la Casa Blanca.

“Trump tiene pocas posibilidades de ganar la elección. Su única posibilidad es a través de Florida”, dice Joseph Uscinski, profesor asociado de ciencias políticas de la Universidad de Miami.

“Y para ganar Florida, tiene que contar con los votantes más ancianos, que a diferencia de los votantes jóvenes son los que más probablemente votarán por él”, señaló.

Florida es uno de los campos de batalla más importantes en las elecciones del 8 de noviembre. Con 20,2 millones de habitantes (17,3% de ellos mayores de 65 años), es el tercer estado más poblado del país.

Pero lo que lo vuelve clave, además de su tamaño, es su oscilación entre una y otra tendencia con muy pequeño margen entre ambos candidatos.

Su complejidad electoral reside en su falta de homogeneidad. Básicamente, el sur es demócrata, el norte es republicano y el centro, foco migratorio de puertorriqueños demócratas y jubilados republicanos, es el verdadero campo de batalla.

Según Real Clear Politics, al 21 de octubre la demócrata Hillary Clinton tenía 3,8 puntos de ventaja sobre Trump en Florida, una diferencia que aún podría darse vuelta. Y, si se da vuelta, podría definir los resultados nacionales.

Todos recuerdan con desasosiego el aún cuestionado recuento de votos en Florida que envió a George W. Bush a la presidencia en el año 2000 sobre Al Gore con una diferencia de unos 500 sufragios.

Fuente: http://www.elnuevoherald.com/

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