Publicado el: Vie, May 31st, 2013

Una disidencia de baja intensidad

 

               Por:FERNANDO FACCHINB

                “De dos peligros debe cuidarse el hombre nuevo:

                De la derecha cuando es diestra y de la izquierda cuando es siniestra.”

                Mario Benedetti

 

La disidencia contra el ilegítimo (des)gobierno está de muy baja intensidad,  la desafección hacia la crisis política, social y económica está estancada en debates repetitivos sin respuestas válidas, el CNE se burla de los electores, el TSJ no resuelve las impugnaciones y la esencia del gobierno se basa en el monopolio de la fuerza y argumentaciones baladíes, cualquier llamamiento a sumarse a las críticas encontrará una inmediata acogida. La disidencia pacífica es una virtud cívica necesaria pero insuficiente, vivimos una mezcla de conformismo y disentimiento improductivo, el tiempo corre y la crisis se agrava.

 Es la hora de rebelarse, hemos tocado fondo.  Es la hora de salir pacíficamente a la calle, es la hora de recuperar el auténtico sentido de la disidencia, es la hora de recuperar la dignidad, es la hora de reivindicar ciudadanía, es la hora de alzar la voz y participar activamente, es la hora de decir que existimos, que somos más y que podemos rescatar al país de la ignominia castrocomunista.

No podemos soportar la degradación de las libertades ciudadanas,  amenazas de políticas de violencia sin límites y en una inseguridad jurídica crónica. Es la hora de demostrar que la fuerza está en la opinión ciudadana, la cual nos quieren callar cerrando los espacios televisivos a la disidencia, creando el llamado “Totalitarismo mediático”, ante ese panorama oscuro es imposible abstenerse de sentir y ver lo que le está sucediendo al país, no podemos permanecer impasibles, como cobardes, ante la destrucción de la república por un gobierno   que pretende imponen su criterio podrido,  impregnado de veneno, para defender las más innobles causas con tal de saciar su ambición y las de sus acólitos.

 El caso Globovisión es una amoralidad para tratar de manipular la opinión pública, desechando vilmente a todos los profesionales del periodismo honesto que actúa dentro de los mayores niveles de ética y moralidad, ante lo cual no podemos tener un silencio cómplice que nos esclavice ante una clase política espuria enquistada en el poder para eliminar la capacidad de crítica de la sociedad democrática y su argumentación de los acontecimientos diarios que están construyendo la oscura historia de un país sumido en la vergüenza por la invasión extranjera; en ocasiones me cuestiono: ¿colapsó el liderazgo  político democrático?

 Por lo demás, todo parece indicar que ni las repercusiones por la investigación de la ruta del dinero negro denunciado por el capo rojo, ni el clima de indignación que envuelve a una parte de la sociedad vayan a apagarse como por arte de magia.   ¿Supone acaso que la sumisión de la reptante y oportunista directiva de Globovisión puede servir para quitar de la agenda pública el asunto de la corrupción denunciada?  Las repercusiones parecen ser infinitas. Las hay de todas las formas y colores. Y todavía, más allá, las impugnaciones y las investigaciones parecen dormidas, estimo que tanto fiscales como jueces y magistrados sumisos tienen la intención de que terminen en la nada: “Izquierda siniestra”.

 ffacchinb@gmail.com

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