Publicado el: Vie, Abr 21st, 2017

Uribe y Pastrana crean dudas a Trump sobre proceso de paz en Colombia


Discreto encuentro en Mar-a-Lago crea dudas sobre la paz en Colombia y Trump
El presidente Donald Trump se reunió discretamente el fin de semana pasado con dos ex presidentes colombianos en Mar-a-Lago, lo que involucra a su gobierno en una batalla de poder en América Latina y amenaza con socavar el controvertido acuerdo de paz con las FARC.

Se espera que el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, presione a Trump para que apoye el acuerdo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia en su primera reunión en la Casa Blanca el próximo mes. Santos desea que el gobierno y el Congreso estadounidenses mantengan la promesa de $450 millones en asistencia prometida por el entonces presidente Barack Obama para implementar el plan de poner fin al conflicto armado más prolongado en la historia de la región.

La reunión entre Trump y los ex presidentes Álvaro Uribe y Andrés Pastrana –en la que se informa también participó otro influyente crítico del plan, el senador federal Marco Rubio, de Florida– no estaba en la agenda oficial del Presidente y no se informó a los reporteros que viajaron con él a Palm Beach.

Sean Spicer, secretario de Prensa de la Casa Blanca, declinó inicialmente responder preguntas sobre la reunión, lo que llevó a numerosas especulaciones en los medios colombianos. Diarios, portales noticiosos y radioemisoras de Colombia debatieron su significado, e incluso si la reunión se había concretado. “No tengo nada que decir en este momento”, dijo Spicer el miércoles cuando le preguntaron.

Posteriormente, la Casa Blanca confirmó la reunión a la cadena de diarios McClatchy, pero le restó importancia, diciendo que era una mera coincidencia que los dos ex presidente colombianos, que se oponen al plan de paz, hubieran visitado el club del presidente.

“Estaban allí con un miembro del club y se saludaron brevemente cuando el presidente pasó junto a ellos”, dijo la portavoz Sarah Huckabee Sanders. “No hubo nada más allá de un saludo rápido”.

Pero los comentarios de Uribe y Pastrana contradicen la versión de la Casa Blanca.

En un tuit después de la reunión, Pastrana agradeció a Trump la “cordial y franca conversación” sobre los problemas en Colombia y la región.

No fue posible entrevistar a Uribe, pero su antiguo vicepresidente, Francisco Santos, dijo que era importante que el gobierno de Trump y el Congreso tuvieran un visión más completa de la realidad en Colombia. Francisco Santos dijo que la reunión fue breve, pero tuvo un mensaje claro. Los ex presidentes plantearon preocupaciones sobre la situación en Venezuela y Colombia, entre ellas el daño que dicen ha causado el proceso de paz.

“Estamos muy preocupados”, dijo Francisco Santos, presidente del partido político de Uribe, Centro Democrático, en Bogotá, y quien es primo del presidente Juan Manuel Santos. “Hay una tormenta perfecta en que el gobierno dice que todo está bien y estamos viviendo en paz. Y eso no es cierto”.

La reunión también plantea varias interrogantes sobre la facilidad con que las personas que tratan de influir sobre Trump tienen acceso al mandatario a través de una membresía en su club, sin temor de que el público se entere. La cuota inicial de la membresía en Mar-a-Lago cuesta $200,000.

“Eso sugiere que las personas que frecuentan los negocios del Presidente tienen más influencia que el resto de nosotros”, dijo Noah Bookbinder, director ejecutivo de Citizens for Responsibility and Ethics, un grupo de Washington que vigila las actividades del gobierno.

La Casa Blanca no dijo qué miembro de Mar-a-Lago acompañó a Uribe y Pastrana. El club no identifica a sus miembros, aunque algunos se han conocido desde que Trump llegó a la presidencia.

La reunión también provocó interrogantes sobre si Trump planea apoyar el plan de paz, resultado de años de negociaciones para poner fin a cinco décadas de combate al grupo insurgente. Santos ganó el Premio Nobel de la Paz el año pasado por sus esfuerzos en la negociación de un acuerdo.

Spicer y Sanders no respondieron preguntas sobre si Trump apoya el acuerdo de paz.

Rubio, cuya esposa es colombiana, ha criticado ese proceso, y comparte la opinión de muchos colombianos de que es indebido negociar con un grupo guerrillero involucrado en el narcotráfico y los secuestros. Rubio ha mencionado repetidas veces que las FARC siguen siendo una organización que el gobierno estadounidense ha designado como entidad terrorista y ha alegado que el Congreso no debe enviar más fondos al gobierno colombiano hasta que el plan de paz sea aprobado por el pueblo colombiano.

Un acuerdo inicial fue derrotado por poco margen en un referendo en octubre. Santos entonces reanudó las negociaciones con los rebeldes, pero en vez de someter un nuevo acuerdo al pueblo en otro referendo, lo presentó al Congreso colombiano, que lo aprobó en noviembre.

El año pasado, Obama prometió el respaldo total de la Casa Blanca al histórico acuerdo de paz, incluida una promesa de $450 millones en asistencia anual para ayudar a financiar el desarrollo regional y desmovilizar y reintegrar a unos 7,000 guerrilleros.

Pero ese dinero está ahora en duda en momentos que el gobierno de Trump planea reducir la asistencia al extranjero como parte del recorte de 31 por ciento al presupuesto del Departamento de Estado.

ORDOÑEZ REPORTÓ DESDE BOGOTÁ Y KUMAR DESDE WASHINGTON.

Fuente: http://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america-latina/article145818764.html#storylink=cpy

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