Publicado el: Vie, Ago 22nd, 2014

Venezolanos rechazan sistema de racionamiento establecido por el gobierno

-Consumidores rechazan sistema de captahuellas en Venezuela

-El Gobierno ordena colocar máquinas para detectar huellas dactilares en los supermercados
Envía militares para vigilar la frontera con Colombia

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, intenta por todos los medios posibles mantener los generosos subsidios de los bienes que se ofertan en Venezuela. Con problemas de flujo de caja y temeroso del estallido social que pudiera producirse en caso de que decida recortarlos, el jefe de Estado ha decidido reforzar aún más los controles. Es el esfuerzo más reciente para evitar que los productos regulados traspasen la larga frontera con Colombia –casi 2.200 kilómetros–, donde se cotizan a precios de mercado y son el más preciado objeto de deseo de los revendedores por las ganancias que producen.

Este miércoles, Maduro convocó una transmisión obligatoria por la radio y la televisión del país para anunciar una lucha sin cuartel contra el contrabando, para la que pidió la colaboración de todos los venezolanos. “Invoco e invito al pueblo entero a apoyar todas las medidas. Yo necesito su apoyo”, expresó, rodeado de algunos ministros y del nuevo superintendente Nacional de Precios Justos, Andrés Eloy Méndez.

Maduro también aprovechó para reforzar el relato chavista según el cual la oposición defiende a los contrabandistas y pretende eliminar los controles de la economía, que el chavismo defiende con ardor, para privilegiar los márgenes de ganancias de los empresarios.

Los controles, que no son creación del chavismo, siempre se limitaron a los productos de la canasta básica, pero Maduro ha dado un paso más allá al aprobar una Ley de Costos y Precios Justos que regula todo lo que se comercializa y fija márgenes máximos de ganancia. De esa profundización de las regulaciones proviene el problema de abastecimiento que azota a Venezuela desde 2013 y que el Gobierno trata de paliar importando todo lo que los privados no producen o nacionalizan por la falta de divisas. Desde hace 11 años el Estado controla la compra y venta de dólares.

El modelo parece estar haciendo aguas por la falta de efectivo –los economistas aseguran que el Gobierno solo cuenta con reservas líquidas para pagar hasta tres meses de importaciones– pero el Ejecutivo, consciente de que los subsidios son su gancho electoral, ha preferido poner en práctica toda clase de medidas antes que liberar la economía.

Maduro, este miércoles, intentaba convencer al público de que su lucha es justa y mostraba, a través de enlaces en directo con unidades móviles de la televisora oficial destacados en las provincias fronterizas, el éxito en la lucha contra los contrabandistas, iniciado el pasado 11 de agosto con el cierre nocturno de la frontera. Desde el estado de Táchira, el vicepresidente Jorge Arreaza enseñaba pilas de alimentos básicos de las marcas favoritas de los venezolanos, mientras que el máximo jefe operativo de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, Vladimir Padrino López, anunciaba la cantidad de trochas (veredas) inutilizadas.

Maduro también reveló que aplicará un sistema de identificación biométrico en supermercados y abastos con la idea de evitar que en una misma semana se puedan adquirir alimentos básicos en sitios distintos. Esa versión de la cubana tarjeta de racionamiento no es un anuncio nuevo. En abril se intentó aplicar un programa piloto en la red de abastos del Estado, pero nunca pasó el periodo de prueba. Con el agua al cuello, el Gobierno ha decidido asumir el costo apelando a una de sus banderas propagandísticas. El chavismo se precia de haber contratado el sistema electoral más moderno y seguro del mundo porque combina un sistema de identificación biométrico con el voto electrónico. “Esto va a ser como fue la máquina captahuellas en el sistema electoral: una bendición antifraude”, prometió el presidente. Aún no está claro cuándo empezará a regir esta medida, pero más temprano el superintendente de Costos y Precios Justos, Andrés Eloy Méndez, dijo que a finales de año los venezolanos deberán colocar su huella dactilar al momento de la compra.

El Gobierno sabe que la tentación de comercializar productos regulados en Colombia o fuera de los supermercados es grande. Por esa razón Maduro ordenó a su equipo profundizar las investigaciones para descubrir a los peces gordos del contrabando e incautar sus posesiones. “Galpones, locales, camiones, vehículos, todo”, detalló. Esas advertencias servían como transiciones para explicar otras medidas que engloban a esta cruzada oficial contra el contrabando. En los próximos días el Ejecutivo aplicará un sistema para controlar la logística y la distribución de todos los productos.

Cada medida justificaba la visión de mundo del chavismo gobernante que lucha desde hace quince años para destruir la lógica de la oferta y la demanda. Maduro ha dicho que como presidente “defenderá el derecho de los venezolanos a vivir en paz”. Dirigiéndose a la cámara, en los estertores de su alocución, espetó: “Sepan las mafias que no nos van a vencer ni por cansancio, ni por fastidio. No han podido ni podrán con nuestro amor por este pueblo”.

El País

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