Publicado el: Mie, Sep 2nd, 2015

Venezuela pierde el poder en la OEA

La victoria de Maduro en la OEA muestra su debilidad
Votación fue el peor resultado en la historia del chavismo
Creen posible que bloque antichavista comienza a emerger en la OEA
Tres aliados claves votaron en contra de Maduro: El Salvador, Jamaica y Barbados

A primera vista parecería un triunfo el hecho de que el gobierno de Venezuela lograra desactivar los esfuerzos de Colombia por convocar una reunión de cancilleres de los países miembros de la Organización de Estados Americanos para discutir la crisis entre las dos naciones vecinas.

Pero lo más relevante de la reunión del lunes fue lo que no sucedió: la gran mayoría de los países latinoamericanos se abstuvo de salir en respaldo de Caracas, como habría ocurrido hace sólo un par de años.

Expertos y diplomáticos consultados dijeron el martes que la votación en la OEA es una clara muestra de la pérdida de influencia del chavismo en la región, luego de que el régimen de Nicolás Maduro consiguiera que solo cuatro países votaran a su favor –frente a los 16 que respaldaron a Colombia– y que la mayoría de los votos del Caribe que el chavismo solía tener en el bolsillo optaran en esta ocasión por abstenerse.

“Lo que pasó ayer es sorprendente, no solía pasar. Antes, de los 34 votos de la OEA, el chavismo solo perdía cinco, y el resto se pronunciaba a su favor. Ayer, entre las abstenciones y los que votaron a favor de la solicitud de Colombia, sumaron 28 votos. Eso no había sucedido desde que entró el chavismo en el poder”, dijo en Washington el analista Martín Rodil.

“Creo que podríamos estar siendo testigos de la aparición de un bloque antichavista dentro de la OEA”, manifestó.

Entre los que votaron en contra de Maduro se encontraban Jamaica y Barbados, islas que solían figurar entre las naciones más chavistas.

“Y el voto más significativo [contra el régimen de Caracas] fue el de El Salvador, que no fue que se abstuvo, sino que le votó en contra”, señaló en Panamá, Guillermo Cochez, ex embajador de ese país ante la OEA. “Yo hubiera pensado que [Salvador] Sánchez Cerén, de la izquierda, iba a votar con Maduro, pero se unió al bando opuesto”.

Contando su propio voto, Colombia obtuvo 17 votos de los 18 que necesitaba para conseguir la aprobación de su moción de realizar una reunión de cancilleres en la OEA para tratar la expulsión masiva de sus ciudadanos, frecuentemente a empujones y punta de pistola, por parte del régimen de Caracas.

El operativo del régimen en la frontera –que ha llevado a más de 8,000 colombianos indocumentados a regresar a su país, muchos de ellos en estado de indigencia– ha quedado registrado en dramáticas fotos y videos de niños y ancianos obligados a cruzar a pie el fronterizo río Táchira, al igual que hombres y mujeres cargando muebles pesados y otras pertenencias.

Entre las más crueles consecuencias de la deportación masiva se encuentran la separación de niños venezolanos de sus padres colombianos.

La propuesta del gobierno del presidente colombiano Juan Manuel Santos fue apoyada por Costa Rica, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Guyana, Honduras, Jamaica, México, Paraguay, Perú, Santa Lucía, Uruguay, Bahamas, Barbados, Canadá y Chile, además del mismo voto de Colombia,

Solo Venezuela, Ecuador, Haití, Nicaragua y Bolivia votaron en contra, sumando cinco votos.

Se abstuvieron, Granada, Panamá, República Dominicana, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y Las Granadinas, Surinam, Trinidad y Tobago, Antigua y Barbuda, Belice, Brasil y Argentina.

El que solo cuatro países decidieran acompañar a Venezuela ilustra los cambios de órbita que se está produciendo en la región, con algunos de los países que antes se mantenían alineados con el chavismo ahora gravitando más hacia Estados Unidos, opinó Luis Lauredo, ex embajador de Estados Unidos ante la OEA, durante la administración de Bill Clinton.

“Hay un nuevo shift [reordenamiento] en la región”, dijo Lauredo desde Buenos Aires.

Es un fenómeno que se ha estado originando de la mano de los cambios económicos que está registrando la región, en la medida que la caída de los precios de las materias primas disipa “el cuento” de prosperidad tejido por los promotores del Socialismo del Siglo XXI, explicó Lauredo.

Al disiparse el espejismo, los distintos actores de la región han comenzado a ver que lo que verdaderamente ha hecho el chavismo en Venezuela ha sido emprender uno de los procesos más acelerados de decadencia en la historia contemporánea.

“No conozco ninguna decadencia tan rápida y tan brutal”, afirmó Lauredo. “Venezuela pasó de ser uno de los países más ricos de América Latina a ser básicamente lo que llamamos en Estados Unidos un basket case [un caso perdido]”.

Pero además está el efecto Maduro, quien es visto por muchos en el campo diplomático como “impresentable” por su torpe actuación, su verbo hostil y poco convincente, así como una falta generalizada de carisma.

“Ha demostrado, a través de sus acciones, que es un payaso, en letras mayúsculas. Es una persona sin ninguna capacidad, más allá de cualquier diferencia ideológica que se puede tener”.

Maduro no solo que no es Chávez, sino que “hace a Chávez lucir muy bien”, comentó el ex diplomático.

Pese a las masivas deserciones entre las filas de los tradicionales aliados del chavismo, los resultados de la votación fueron desilusionantes para muchos, y en particular para Colombia, cuyo gobierno intentaba conseguir ayuda entre los países de la región para detener el maltrato a los que sus ciudadanos están siendo sometidos en Venezuela.

“Me siento sola, acá se violan los derechos humanos y nada pasa”, declaró el martes la canciller de Colombia, María Ángela Holguín, en una entrevista con la emisora Blu Radio.

Parte de la decepción parte de la actuación de Panamá, cuya abstención terminó siendo clave para bloquear la petición del gobierno de Bogotá.

Y Cochez señaló que el mal sabor está siendo compartido por muchos dentro de la propia Panamá.

“Nos hemos quedado sorprendidos con la decisión” del presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, dijo el diplomático. “Ha caído muy mal porque terminó dándole la espalda a un buen vecino, como lo ha sido Colombia, para respaldar a un país que nos ha tratado muy mal”.

Agregó que es muy posible que la enorme deuda que Venezuela mantiene con algunos empresarios del país, incluyendo los dueños de la aerolínea Copa, haya sido un factor que terminó llevando al presidente panameño a salir en respaldo de Maduro, pensando que eso podría ayudar a conseguir el pago de las obligaciones vencidas.

“Pero de haber sido así, eso sería muy lamentable”, comentó Cochez. “Sería muy triste y vergonzoso para Panamá haber dejado que su política exterior fuese influenciada de esta manera por los intereses de algunos particulares en detrimento de los derechos humanos de los colombianos, que son nuestros hermanos”.

El Nuevo Herald/Antonio María Delgado

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