Publicado el: Mie, Abr 8th, 2015

¡Viva La‘chino’américa!

Si bien la inversión china es necesaria , no debemos olvidar los valores forjados contra los fusiles y las botas

Por: SANTIAGO A. CANTON

En un frío febrero de 1972, mientras Nixon caminaba junto al Primer Ministro chino Zhou Enlai por los jardines de la Ciudad Prohibida, le preguntó al Primer Ministro qué opinaba de la revolución francesa. Luego de pensar unos segundos, este respondió que aún era demasiado temprano para evaluarla.

Hace tres años, un testigo presencial de la charla puso en duda este relato y parece que Zhou Enlai en realidad se estaba refiriendo al mayo francés de 1968 y no a la revolución de 1789. Un error de interpretación que redujo la milenaria visión de China, de 200 años a tres.

Mas allá de la duda, es lógico suponer que una cultura que ha sobrevivido por más de cinco mil años, tenga una visión y estrategia considerablemente mayor que culturas con poca historia. La política internacional china, fue resumida en cinco puntos por el mismo Zhou Enlai en 1954: respeto mutuo a la soberanía e integridad territorial, no agresión, no interferencia en los asuntos internos, igualdad y beneficio mutuo y coexistencia pacífica.

Desde el año 2000, el comercio con América Latina aumentó más de 20 veces
Estos principios se tradujeron en una mayor presencia internacional, que, asociado al crecimiento económico, permitió que China se ubique en el podio de las potencias mundiales, en camino a recuperar el liderazgo milenario que perdió por unas horas a partir de la revolución industrial.

En las últimas décadas, los principios de Zhou Enlai han forjado un vínculo estratégico con América Latina.

Desde el año 2000, el comercio con América Latina aumentó más de 20 veces. En el discurso de inauguración de la CELAC que tuvo lugar en Pekín, el presidentechino Xi Jinping habló de un nuevo punto de partida para construir una visión estratégica y de largo plazo. Asimismo anunció una inversión de 250 mil millones de dólares en la próxima década.

En Costa Rica, China ha comprado parte de su deuda externa y creado el Instituto Confucio. Asimismo, como el corazón de los latinoamericanos late con pasión cuando el fútbol está presente, qué mejor que sumarse a esa energía construyendoun estadio moderno y con tecnología de avanzada. El estadio costó más de 100 millones de dólares y fue inaugurado en Marzo de 2011, con un partido entre China y Costa Rica que finalizó en un diplomático empate. En Nicaragua, si bien China no es formalmente parte del proyecto faraónico de construir un canal transoceánico, es indudable que, ya sea gracias al canal, o a un simple puerto sobre el Caribe, China obtendría una posición estratégica inigualable.

En el sur, en noviembre de 2014, Brasil, Perú y China firmaron un acuerdo para construir una ruta que una el Atlántico con el Pacifico. En julio de 2014, en Argentina, Xi Jinping firmó de 20 acuerdos con la instalación por 50 años de una estación espacial, la cual ha despertado preocupación por su posible uso militar.

Esta pequeña muestra de la alianza estratégica no puede ser analizada teniendo sólo en cuenta los acuerdos comerciales. Un estudio de la Universidad de Cornell sobre el comercio de China con América Latina y África entre 1992 y 2006, muestra un apoyo de ambas regiones hacia la política exterior china en las votaciones en Naciones Unidas. No es casualidad que el estadio de fútbol se construyera luego de que Costa Rica pusiera fin a la relación de 63 años que los unía con Taiwán.

China anunció una inversión de 250 mil millones de dólares en la próxima década
Tampoco es casualidad que en el discurso en la cumbre China-CELAC, el presidente chino no hizo ninguna mención a los derechos humanos y la democracia. Pero tampoco lo hicieron los presidentes Solís de Costa Rica, Correa de Ecuador y Maduro de Venezuela. Que Correa y Maduro no lo hayan hecho, no debe sorprendernos, pero que el presidente de Costa Rica, país que sistemáticamente se ha presentado ante el mundo como una fuente inagotable para los derechos humanos y la democracia, haya hecho un esfuerzo notable para no tener que decir esas palabras, puede ser una indicación mas de la influencia que China tiene sobre nuestras relaciones internacionales.

Para la vigencia de los derechos humanos y la democracia, esta convergencia no es una buena noticia. Con la aprobación de la Declaración Universal en 1948, en defensa de los derechos humanos, las naciones del mundo aceptaron límites de la soberanía. Una política exterior que ignore los derechos humanos y la democracia es un camino a un mundo pasado, donde el autoritarismo y las dictaduras se ocultaban bajo la excusa de la soberanía nacional. Lamentablemente, ignorando nuestro pasado reciente, varios líderes latinoamericanos vuelven a escudarse en la soberanía para que sus violaciones no encuentren un límite en la comunidad internacional.

A la duda histórica sobre la conversación entre Nixon y Zhou Enlai, se sumó otra más profunda: Colón no descubrió América. Según nuevas investigaciones, el Almirante chino, Zheng He, un musulmán eunuco, llegó a nuestras tierras en 1421. Los viajes del Almirante chino eran alentados por el Emperador de la dinastía Ming, Zhu Di, quien luego de declarar la felicidad perpetua, encontró su muerte en la campaña contra los mongoles. Cuando Zheng regresó a China en 1423, el nuevo Emperador no tenía mucho interés en aventuras marinas, y América debió esperar 70 años para la llegada de Colón y la conquista española. China busca reparar ese error histórico y 500 años después ha desembarcado en nuestras costas con la visión milenaria, y la chequera.

Si bien la inversión china es muy necesaria para dinamizar nuestro crecimiento, en particular frente al lento despertar de Estados Unidos, no debemos olvidar los valores forjados contra los fusiles y las botas. Esperemos que los derechos humanos y la democracia no se conviertan en otra duda histórica.

Santiago Canton es director ejecutivo del Robert F. Kennedy Human Rights. Twitter @SantiagoACanton

El País

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