Publicado el: Jue, Ene 28th, 2016

Vladimir Gessen: La consigna del gobierno de Maduro es ¡Yo no fui!

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Sin duda ese es el verdadero lema del oficialismo y del Socialismo del Siglo 21. Según el gobierno socialista el responsable del desastre perpetrado en Venezuela puede ser desde una iguana, pasando por una guerra económica, o por alguna conspiración o el fenómeno del niño, hasta un imperio. Pero el gobierno no reconoce la única verdad la culpa es del socialismo de cualquier siglo. Algunos se preguntan si Maduro puede mantenerse en el poder durante todo su mandato, pero realmente lo que hay que preguntarse es ¿cuánto tiempo aguantarán los ciudadanos civiles y de uniforme?
En la época que el entonces presidente George Bush, padre, se preguntaba por qué estaba perdiendo las elecciones si él venía de ganar una guerra en Irak, su oponente Clinton, le respondió: “Es la economía, estúpido”. Bueno, yo le diría al presidente Maduro, no es la guerra económica, no es el derrumbe de los precios petroleros, no es el “imperio”, ya basta de buscar culpables del único responsable, ¡Es el socialismo, Nicolás! y ¡Eres tú! Mientras insistas en ese camino.

El Socialismo del Siglo 21

El socialismo de este siglo fue una quimera que inventaron Heinz Dieterich y Hugo Chávez para tratar de revivir la fantasía marxista del comunismo, aunque el sueño terminó. Los únicos beneficiados de esta ficción han sido los hermanos Castro que se llevaron en 15 años por lo menos ¡75 mil millones de dólares de Venezuela! También se favorecieron los corruptos del oficialismo que de acuerdo al ex ministro Jorge Giordani “desaparecieron” más 20 mil millones de dólares en un año. Si lo proyectamos a 17 años de gobierno estamos hablando de más de 300 mil millones de dólares, con lo cual podríamos cubrir el déficit fiscal anual –con los actuales precios del petróleo- por más de ¡10 años!…
Si de algo sirve el fracaso del socialismo del siglo 21 en Venezuela es para demostrar definitivamente que el socialismo marxista o comunista no funciona, y que lejos de beneficiar a los trabajadores, a los campesinos, y a los más desposeídos, lo que hace es hacerlos más pobres y perpetuar la miseria.

El Socialismo venezolano

Los venezolanos ya dijeron no al socialismo y Maduro y el oficialismo lo siguen intentando. Esto lo sabe el gobierno, ellos también leen los sondeos. Por esta razón hablan de acabar el “sistema rentista” y cambiarlo por un “modelo productivo”. De esta manera tratan de disfrazar la verdad, quieren implementar un modelo socialista, comunista, o la copia del fracasado modelo cubano. Ni siquiera se atreven a mencionar un modelo de “socialismo de mercado” como hicieron los chinos. La verdad: Los ciudadanos civiles y de uniforme cerrarían filas si insisten en la “dictadura de los soviets o comunas”. Sueñan con las asambleas de obreros, comuneros y campesinos y con los consejos o asambleas (sóviets) de obreros, campesinos y estudiantes y no se dan cuenta que las únicas asambleas que han logrado son las multitudinarias colas de las personas haciendo filas para adquirir los cada vez más escasos alimentos y medicinas.
Los venezolanos –todos y todas- se cansaron y ya advirtieron el contundente ¡basta ya! que está a punto de estallar.
El primer ¡No! lo dio Venezuela cuando el oficialismo intentó, por referéndum, implantar una constitución comunista y fue negada por el pueblo. Ahora todas las encuestas y las últimas elecciones expresan claramente que no se aceptará el socialismo.

La crisis y el Mercado Negro

La crisis terminal no solo es económica, es una grave situación sistémica social, política, cultural y militar. El problema es que no saldremos de este sistema mientras se pretenda construir el socialismo. El problema económico es inherente al socialismo. Cuando los oficialistas quieren liquidar el libre mercado para que el Estado sea único proveedor de bienes y servicios de los ciudadanos, lo que hacen es crear otro mercado, pero no libre, sino un mercado de prebendas, de corruptelas, de privilegios, un verdadero mercado capitalista salvaje que se conoce como Mercado Negro.

Este mercado negro lo crea el propio sistema socialista o comunista. Al destruir el mercado natural de una sociedad libre, los bienes y servicios los compra y distribuye el gobierno, y es allí donde surge este nefasto mercado. Quienes compran, lo hacen a vendedores que paguen la mejor comisión bajo la mesa, luego en lugar de venderlos a los ciudadanos a los precios que fija el gobierno, lo hacen a precios muy superiores a quien mejor pague. El mercado negro lo crean los funcionarios del propio estado. Así es en Cuba, en Corea del Norte, así fue en la Unión Soviética y en la China de Mao.
En el caso venezolano, los principales productos del mercado negro son la harina pan, los pañales, las toallas sanitarias, las medicinas más elementales, el jabón, el champú, en fin artículos de uso cotidiano en cualquier sociedad de libre mercado.
El mercado negro no es un juego, y estamos en un punto donde es difícil saber si el gobierno puede manejar al mercado negro o el mercado negro al gobierno.

La emergencia del presidente Nicolás Maduro

La crisis tiene solución pero nunca en socialismo. Si el presidente Maduro de verdad cree que hay guerra económica estaría demostrando que no sabe nada de economía ni de política, amén de que perdió la supuesta guerra. Siempre señala a un culpable para que no se vea como responsable a su gobierno o al socialismo. Por ello no le auguro éxito porque las medidas que se anuncian para combatir a esa presunta guerra económica parecen insuficientes. Además, son contradictorios los anuncios de distintos voceros oficialistas.
Deben quitar controles y tender a una economía de libre mercado aunque esté regulado. Deben abrir el mercado de divisas y sincerar precios, en particular el de la gasolina. Tienen que separarse del “sovietismo” y del comunismo cubano. Solo así se puede eliminar el mercado negro y a las mafias que se crean a su alrededor sin disparar un tiro.

Por lo menos 3 pasos

Primero, el gobierno debe presentar a Venezuela y al Mundo un plan de ajuste y de acción por los próximos 3 años o mientras duren los bajos precios del petróleo, que refleje el abandono del sistema estatista y que dicho acuerdo esté validado por la actual Asamblea Nacional para que tenga credibilidad y seguridad para el mercado internacional. Segundo, salir al mercado a buscar el necesario respaldo financiero y empréstitos de por lo menos 25 mil millones a 30 mil millones de dólares anuales, sea otorgado con la banca internacional, o por la colocación de bonos de la República, o a través del Fondo Monetario Internacional, para paliar la crisis mientras se pone en práctica el plan de recuperación económica, social y política del país. Tercero, este plan debe incluir el sustituir, en el plazo de 3 años, por lo menos, el 50 por ciento de las importaciones.

Lo necesario

Este acuerdo para obtener resultados deben refrendarlo todos los sectores del país. Es decir: los factores económicos, todos los sectores políticos, una nutrida representación de los sectores sociales como las universidades, representaciones sindicales, iglesias, sectores estudiantiles, y el alto mando militar.

La fórmula

La única vía para hacerlo es con un gobierno de concentración nacional.
Vladimir Gessen / EDC / @DivanGessen

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