La contaminación lumínica ha convertido el cielo nocturno en un lujo cada vez más difícil de disfrutar desde las ciudades. Afortunadamente, existen rincones del planeta donde las estrellas siguen brillando con una claridad asombrosa, y que se han consolidado como destinos imprescindibles para los amantes de la astronomía.
La Palma, Canarias
Declarada Reserva Starlight, la isla alberga uno de los observatorios más importantes del mundo. Sus noches limpias y estables la convierten en un paraíso para observar desde la luz zodiacal hasta la Vía Láctea en todo su esplendor.
Desierto de Atacama, Chile
Considerado uno de los lugares con cielos más puros del planeta, Atacama concentra algunos de los telescopios más avanzados del mundo. La sequedad del aire y la altura permiten observaciones únicas incluso a simple vista.
Otros destinos imprescindibles
El Parque Nacional de Aoraki/Mount Cook en Nueva Zelanda, el cráter de NamibRand en Namibia o la zona de Jasper en Canadá ofrecen cielos excepcionales. En España, Teruel o zonas de Extremadura y Montsec también cuentan con certificaciones Starlight.
Qué llevar para disfrutarlo
Ropa de abrigo, una app para identificar constelaciones y, si es posible, unos prismáticos bastan para una experiencia inolvidable. Los telescopios son un plus, pero no imprescindibles para emocionarse bajo un cielo estrellado.
El turismo astronómico combina asombro, ciencia y desconexión en un formato que cada vez atrae a más viajeros.
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