Errores que debes evitar al empezar a preparar una oposición

Preparar una oposición suele empezar con ilusión, muchas ganas y una idea bastante clara del objetivo final. El problema es que, al principio, casi nadie te explica cómo es realmente el camino. Y ahí es donde empiezan los tropiezos. No por falta de capacidad, sino por errores muy comunes que se repiten una y otra vez entre quienes arrancan sin experiencia. 

Si estás dando tus primeros pasos como opositor u opositora, conviene que sepas algo importante: equivocarse es normal, pero muchos fallos se pueden evitar si los identificas a tiempo. Aquí tienes los más habituales y cómo esquivarlos antes de que te frenen.

Pensar que será más fácil de lo que es

Este es, probablemente, el error número uno. Subestimar una oposición suele acabar en frustración. No basta con “ponerse a estudiar” cuando se puede o confiar en que con unos meses será suficiente. Una oposición es una carrera de fondo que exige constancia, estrategia y paciencia.

Da igual si antes se te daban bien los exámenes o si tienes buena memoria. El formato, la presión y la cantidad de contenido juegan en otra liga. Asumir desde el principio que esto va a requerir tiempo y disciplina te prepara mentalmente para no abandonar al primer bache.

No leerse bien la convocatoria (o leerla por encima)

Puede parecer básico, pero pasa más de lo que imaginas. Empezar a estudiar sin conocer a fondo la convocatoria es dispararse en el pie. Cada oposición tiene sus requisitos, pruebas, temarios y plazos concretos. Y no, no son iguales de un año para otro.

No entender cómo es el examen, qué se valora o qué partes pesan más te hace estudiar a ciegas. Tómate el tiempo de analizar las bases, revisar exámenes anteriores y aclarar dudas antes de abrir el temario. Ese tiempo inicial está mucho mejor invertido de lo que crees.

Elegir mal cómo vas a preparar la oposición

Otro fallo habitual es lanzarse a estudiar sin pensar si el método encaja contigo. No todo el mundo rinde igual estudiando solo, ni todos necesitan lo mismo de una academia. Hay quien necesita estructura, quien va mejor a su ritmo y quien requiere apoyo constante.

Si trabajas, tienes poco tiempo o necesitas flexibilidad, apostar por una formación online especializada en oposiciones hace la diferencia. Plataformas así permiten adaptar el estudio a tu día a día sin perder calidad ni seguimiento.

Estudiar sin un plan (o con uno imposible)

“Estudio cuando puedo” suele traducirse en “no estudio casi nunca”. Sin un plan realista, es muy fácil desordenarse, procrastinar o acabar saturado. No se trata de llenar el calendario de horas imposibles, sino de organizarte con sentido común.

Marca objetivos semanales, reserva tiempo para repasar desde el principio y deja espacio para practicar exámenes. Un plan sencillo, pero constante, funciona mucho mejor que uno perfecto que no se cumple.

Dejar los simulacros para el final

 

Muchos opositores se centran sólo en memorizar y dejan los test o los simulacros para los últimos meses. Error. Practicar el formato de examen desde el inicio te hace entender cómo preguntan, dónde fallas y cómo gestionar el tiempo bajo presión.Cuanto antes empieces a ponerte a prueba, antes corregirás errores y ganarás confianza. El examen no es solo saber, es saber demostrarlo.

Descuidar la cabeza y el cuerpo

Opositar no es solo un reto académico, también es emocional. El cansancio, las dudas y los momentos de bajón llegan. Ignorar esto y seguir apretando sin descanso suele acabar en bloqueo o abandono.

Dormir bien, moverte un poco y desconectar de vez en cuando no es perder el tiempo, es parte del proceso. Rodéate de gente que entienda por lo que estás pasando y no te aísles por completo.

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Por Eldys SM

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